Reconciliación

Y todo esto es un regalo de Dios, quien nos trajo de vuelta a sí mismo por medio de Cristo. Y Dios nos ha dado la tarea de reconciliar a la gente con él. Pues Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando más en cuenta el pecado de la gente. Y nos dio a nosotros este maravilloso mensaje de reconciliación. Así que somos embajadores de Cristo; Dios hace su llamado por medio de nosotros. Hablamos en nombre de Cristo cuando les rogamos: « ¡Vuelvan a Dios!»

2° Corintios 5:15-20 NTV

(Énfasis del autor)

 

Pablo habla del ministerio de la reconciliación, un servicio que la iglesia debe prestar a la humanidad. Más adelante se expresa como si Dios hablara a través de nosotros. En ese sentido, la palabra somos nosotros.

 

Desde hace muchos años la palabra “grieta” nos identifica como argentinos. En este contexto también Dios nos encomendó la palabra de reconciliación.

La iglesia no hace transacciones con el enemigo. La iglesia reconcilia a los hombres con Dios, pero eso es difícil. Por eso el cristianismo es difícil.

 

Víctor Frankl, un terapeuta vienés, decía que cada hombre tiene una tarea y su vida adquiere el verdadero significado y sentido cuando puede capturarla y realizarla.

No se trata de hacer por hacer, se trata de que nosotros como comunidad de fe, como comunidad del Señor tenemos esta palabra de reconciliación, tenemos esta impronta, esta imagen que Dios nos ha dado.

 

Tenés permiso para ser vos mismo mientras desarrollas “la reconciliación en tu interior”,  porque no es fácil el ministerio de la reconciliación.

Y así como el hombre necesita reconciliarse con lo cotidiano, necesita reconciliarse con las cosas que ha dejado dormidas en su vida.

 

Entonces, cuando todo lo que nos rodea está difícil nosotros somos aquellas personas llamadas por Dios, a lo mejor con un gran sacrificio, pero que van a tener el gozo de la tarea cumplida.

 

La iglesia es poderosa para llevar la palabra de reconciliación. Tenemos que entender cuáles son los valores que debemos rescatar e infundir en los demás.

Pastor Hugo Herrera

 

A menudo escuchamos la palabra grieta, una de las acepciones es dificultad o desacuerdo que amenaza la solidez o unidad de algo.

De hecho todos podemos experimentar  enemistades, desacuerdos y opiniones contradictorias porque somos diferentes en nuestras ideas, deseos, aspiraciones…etc.

Así que las diferencias o desacuerdos son parte de la vida cotidiana. Y si miramos más allá de nuestra realidad vemos que a nivel global la sociedad está cada vez más polarizada. Las posiciones extremas abundan y es muy difícil encontrar el equilibrio.

 

Los expertos hablan de que vivimos en un entorno VICA (volátil, incierto, complejo

y ambiguo) y para enfrentarlo debemos entrenar personas que desarrollen gran capacidad de adaptación; que tengan apertura mental, una misión clara y valores sólidos que puedan perdurar en el tiempo.

 

La pregunta es ¿Cuál es el rol de la iglesia en este nuevo tiempo?

Jesús expresó una verdad irrefutable cuando dijo

 

Mas él, conociendo los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado; y una casa dividida contra sí misma, cae.

Lucas 11:17 RVR60

(Énfasis del autor)

 

Necesitamos reconocernos como agentes de reconciliación. Recuperar el rol de pacificadores. La iglesia como cuerpo de Cristo en la tierra puede y debe adaptarse a los cambios y desarrollar apertura mental si no pierde de vista cuál es su misión y cuáles son los valores sólidos y perdurables en el tiempo.

 

Sin duda para ser quien reconcilie a la gente con Dios tenemos que renovar nuestra manera de pensar, buscar sabiduría sobrenatural y activar cada día el fruto del Espíritu.

Hagámoslo juntos.

Mónica Lemos

 

 

  • Ora para que Dios despierte en su Iglesia una carga por los hijos pródigos.
  • Oremos para que los pródigos regresen a la casa del Padre.
  • Oremos juntos para que el Señor nos muestre a alguien en particular que esté alejado
  • de Él y nos presente la oportunidad de ser usados para su gloria.