Reconstruyendo el muro

…Luego les pedí que se colocaran agrupados por familias detrás del muro, en los espacios que todavía no habían sido reparados.  Como vi que estaban preocupados, me levanté y les dije a los jefes, a los gobernadores y a todos los demás: «No tengan miedo. Recuerden que Dios es poderoso, y que ante él todos tiemblan. ¡Luchen por sus compatriotas, sus hijos, hijas, esposas y hogares!»

 Nehemías 4:13b y 14 TLA

(Énfasis del autor)

¿Por qué Nehemías quería reconstruir el muro? Porque protegía a la ciudad de todo ataque extranjero. La muralla de la ciudad tenía dos kilómetros y medio de largo y aproximadamente tres metros de ancho… 

Este líder pensó: “En las ciudades hay gente, no solo casas, calles y medios de transporte. Si la comunidad es grande, el muro debe ser lo suficientemente extenso y sólido como para protegerla. Sin embargo, no todos los reconstructores pueden estar en la misma parte de la muralla al mismo tiempo, sino todo el resto sigue derribado y la reedificación se demora”.

…El que tocaba la trompeta estaba al lado mío, pues yo les había dicho a los jefes y a los asistentes, y a todos los demás: «El trabajo es demasiado y falta mucho por reconstruir; además, estamos repartidos por todo el muro y lejos unos de otros.  Por eso, si nos atacan, oirán sonar la trompeta. Si así sucede, corran a ayudarnos. Nuestro Dios luchará por nosotros».

Nehemías 4:18b -20 TLA

(Énfasis del autor)

Nehemías no solo pensó como arquitecto, también pensó en cómo liderar a la gente. Eran de todas las edades y con diferentes habilidades, así que le transmitió al pueblo una estrategia bien detallada: “Hay que distribuir a los trabajadores por sectores, pero también hay que tener al lado a uno que toque la trompeta y si llega un enemigo dé la voz de alarma para que todos puedan correr a ayudar.”

Al guiarlos les recuerda el pasado, para que puedan percibir que el Dios que los había sacado de la esclavitud y había vencido a sus enemigos seguía siendo el mismo.

La mención de la trompeta y de que Dios pelearía por ellos era muy significativa para los israelitas. Traía a su memoria el momento decisivo en que estaban rodeados, el mar Rojo delante y los egipcios detrás. Moisés les dice que se mantengan firmes, que el Señor pelearía por ellos y pudieron atravesar el mar en seco y ver cómo sus enemigos se hundían para siempre. Tiempo después reafirmo su promesa a Josué y posteriormente Gedeón, un hombre temeroso y sin demasiada fe pudo tomar el campamento enemigo con un grupo de hombres que llevaban trompetas y teas ardiendo.

La iglesia del Señor a nivel global constantemente está abocada a reconstruir, apuntalar, y afirmar lo que se desmorona.

En nuestra iglesia este es un tiempo en el que como comunidad de fe estamos abocados a la tarea de reconstruir y atraer a todos a Su Presencia. Por eso todos tenemos que involucrarnos y estar repartidos a lo largo del muro, un poco lejos los unos de los otros… pero suficientemente cerca para asistirnos y sostenernos.

La propuesta es mantener y redescubrir aún más una comunidad comprometida en amor

hacia adentro y hacia afuera.

¿Cómo se afirma el sentido de comunidad? No se trata solo del formato… Reunión de domingo, o encuentros semanales, las actividades eclesiásticas ayudan, pero el motivo detrás de las actividades es lo que realmente produce cambios. “Elegirnos y amarnos”

El muro de la iglesia se afianza cuando vemos la necesidad del otro, los muros familiares y personales que fueron dañados por un tiempo duro. Reconocer lo hemos ido perdiendo poco a poco por distanciamiento social.

Descubrir la soledad del otro, llorando con quien llora y alegrándonos con quienes se alegra. Necesitamos acortar distancias, hay mucho por reconstruir por delante.

Nuestra sociedad sufre de un tejido social roto, con crisis, peleas y enfrentamientos de todo tipo, por eso nosotros, que somos parte de ese tejido social, nos necesitamos cerca, afianzando amistades y descubriendo nuevas relaciones en Cristo.

Hoy, como en los tiempos bíblicos podemos abocarnos a la reconstrucción con la absoluta certeza de que los propósitos del Señor nunca serán frustrados y, que aunque en algunas ocasiones estemos lejos, cuando el enemigo se quiera interponer el Espíritu Santo dará el sonido de alarma.

Mónica Lemos

Ruth O. Herrera