Reencuentro

Las semillas que cayeron en las piedras son como aquellos que oyen y aceptan el mensaje con alegría, pero no tienen raíces profundas. Creen por un tiempo, pero cuando las dificultades los ponen a prueba se dan por vencidos.

 Lucas 8: 13 (PDT)

De esta manera, Jesús les explica a sus seguidores una parte de la conocida Parábola del Sembrador.

La recordé hace unos días cuando alguien mencionó la gran cantidad de personas que, en un momento, recibieron a Cristo y actualmente están apartados.

En Argentina se cree que hay aproximadamente un 25% de cristianos evangélicos. Es un porcentaje estimado porque en el último censo eliminaron la pregunta sobre la religión que profesaba el censado. No hay estadísticas oficiales al respecto.   

Ahora bien, de ese porcentaje, algunos que se identifican como evangélicos, reconocen no asistir a ninguna iglesia y, si se les pregunta sobre algunos temas como ideología de género o aborto, entre otros, su opinión coincide con la de aquellos que no profesan ninguna creencia. Otros, se reconocían como creyentes hace tiempo, pero al día de hoy, se muestran escépticos. 

Las causas pueden ser varias, sin embargo, es muy posible que sean del tipo de personas que el Señor ejemplificó como los de la semilla que cayó en las piedras: recibieron el mensaje con alegría, pero en algún momento interrumpieron su proceso de crecimiento. Como no desarrollaron raíces, cuando experimentaron tiempos de dificultades, se desilusionaron y se alejaron. 

¿Conocés a alguien que responda a esta descripción? Probablemente sí. Y hoy quiero animarte a que sigas orando por esa persona y a que perseveres intencionalmente en mantener el contacto con ella. Tal vez hasta te trate con aspereza algunas veces, discuta sobre temas de actualidad para desafiarte o te diga que esa etapa “ya fue”. Sin embargo, la semilla que fue sembrada está latente. Si insistís en quitar las piedritas en oración, la tierra quedará libre para que la semilla vuelva a brotar. Siempre hay posibilidades de que experimente un reencuentro con el Señor.

 

Mónica Lemos