Doy gracias a Dios cada vez que me acuerdo de ustedes. Siempre oro con alegría por todos ustedes. Me alegro mucho de que me hayan ayudado siempre que he anunciado la buena noticia de salvación, desde el momento en que comenzaron a creer hasta ahora. Estoy convencido de que Dios empezó una buena obra entre ustedes y la continuará hasta completarla el día en que Jesucristo regrese.
Filipenses 1:1-6 PDT
La carta de los filipenses es efectiva y contundente, porque Pablo tenía algo especial con esa congregación. Era una iglesia por la que daba gracias todo el tiempo. Esto demustra una relación de amor y orgullo por aquella iglesia. Eran especiales para él.
Pablo manifiesta el bien que eran para él sus hermanos de Filipo.
Dice “estoy convencido”, como estar seducido, traspasado por el pensamiento y el sentimiento de que “el que comenzó la buena obra la seguirá perfeccionando hasta el fin”
De mutuo acuerdo, Pablo les presentó a Cristo y los de Filipo aceptaron ser parte de un nuevo nacimiento.
El nacer de nuevo depende de la decisión y participación de cada persona que acepta el señorío de Cristo y así se engendra una nueva vida. Es un compromiso bilateral:
Dios y yo. En el mismo momento en que acepté Su paternidad, Él comenzó una nueva obra en mi.
¿En qué momento de ese pacto estás? ¿Sos responsable con esa obra renovadora que Dios está procesando?
En nuestro entorno, en los grupos de red, en nuestra iglesia hay personas que nos conocen y con quienes compartimos nuestra vida en Cristo.
¿Tu forma de vivir provoca en ellos la gratitud que Pablo tenía por sus hermanos de Filipo?
¿Sos inspiración para los que necesitan crecer en Cristo?
Los que más te conocen, con quienes convivís ¿son provocados por tu estilo de vida a dar gracias?
No por orgullo o vanidad, pero mi deseo es vivir de manera que otros den gracias por compartir tiempo conmigo.
No es malo, si es por los motivos correctos, si la meta es bendecir y llevar a otros hasta la Presencia de Dios, proponete este año ser como los de Filipo. Ser motivo de gratitud y no ser obstáculo para la alegría de los demás.
Ruth O. Herrera
