No vivan según el modelo de este mundo. Mejor dejen que Dios transforme su vida con una nueva manera de pensar. Así podrán entender y aceptar lo que Dios quiere y también lo que es bueno, perfecto y agradable a él.
Romanos 12:2 PDT
¿Cómo podemos permitir que Dios nos restaure y renueve nuestras vidas?
Generalmente estas son experiencias que relacionamos con quien comienza a conocer a Jesús como su Señor. Pero este pasaje enfatiza la importancia de renovar nuestra mente y transformar nuestra forma de pensar continuamente para que podamos comprender la voluntad de Dios y vivir de acuerdo con ella.
La idea es renovar nuestro entendimiento «todo el tiempo».
Es importante destacar que la renovación es un proceso continuo que requiere esfuerzo y dedicación diarios. El encuentro y la comunión con el Espíritu Santo que transforma, libera, restaura, enseña…
En los Evangelios es evidente como Jesús provocaba a los discípulos a experimentar “la nueva vida” que Él les ofrecía, todo el tiempo. Desde renovar la forma de orar, el ayuno, las costumbres y los ritos de limpieza hasta las relaciones personales… El Señor los desafiaba a experimentar un nuevo nacimiento constante y profundo.
Por eso, hermanos, ya no estamos obligados a vivir de acuerdo con nuestros propios deseos. Si ustedes viven de acuerdo a esos deseos, morirán para siempre; pero si por medio del Espíritu Santo ponen fin a esos malos deseos, tendrán vida eterna. Todos los que viven en obediencia al Espíritu de Dios, son hijos de Dios. Porque el Espíritu que Dios les ha dado no los esclaviza ni les hace tener miedo. Por el contrario, el Espíritu nos convierte en hijos de Dios y nos permite llamar a Dios: «¡Papá!»
Romanos 8:12-15 TLA
La renovación de la mente implica cambiar nuestra forma de pensar y de vivir en el mundo. Estar alineados con la Palabra de Dios. Crecemos en nuestro conocimiento de Dios a través de la lectura y el estudio de la Biblia; a través de la oración y también de la comunión con otros creyentes.
Nuestra identidad como hijos de Dios y coherederos con Cristo nos permite disfrutar del fruto y de la obra del Espíritu que hace evidente Su carácter en nosotros. Para que podamos vivir esta experiencia, necesitamos renovar nuestra mente.
Al terminar esta semana de devocionales deseo que Dios te haya bendecido y guiado de diferentes formas. Oro para que así sea. Para mí, cada palabra escrita resulta un desafío y un compromiso. Por eso te invito a que hagamos juntos la siguiente oración:
Papá, te pido que me ayudes a ser leal a vos y a los demás. Dame la valentía para ser fiel a Tus principios y mandamientos y renová mi forma de pensar según Tu voz. Dame la gracia de ser constante en mis palabras y acciones. Ayudame a mostrar que puedo ser una persona íntegra y confiable si reconozco mis errores. Te amo y quiero parecerme más a vos. En el nombre de Jesús, amén.
Ruth O. Herrera
