Rincones

»Cuando llegue la época de la cosecha en su campo, no coseche hasta el último rincón de su tierra ni se devuelva a recoger lo que cayó al suelo.  No recolecte todas las uvas de sus viñedos ni recoja las que se caigan al suelo, déjenlas para el pobre y el inmigrante, porque yo soy el SEÑOR, el Dios de ustedes.

Levítico 19. 9 y 10 PDT

 

Ayer hablábamos de santidad y te invitaba a reflexionar en qué significa para vos y a mostrarla en tus actos cotidianos. Hoy te propongo que juntos nos detengamos en una acción muy práctica que se menciona en el mismo capítulo del libro de Levítico.

En los tiempos bíblicos, la economía de la nación giraba alrededor de la ganadería y también de la agricultura. Los que tenían tierras para cultivar poseían recursos abundantes.  Y había personas que podían abusar de su posición privilegiada, por eso el Señor tiene que darles instrucciones precisas respecto, por ejemplo, de las cosechas.

Él quería que su pueblo compartiera lo que tenía con los más vulnerables: los huérfanos, las viudas y los extranjeros (algunas versiones traducen inmigrantes). Este principio se explica también con mucho detalle en el libro de Deuteronomio.

 

»Si al estar recogiendo la cosecha de su campo se olvidan ustedes de recoger un manojo de trigo, no regresen a buscarlo; déjenlo para que lo recoja algún extranjero de los que viven entre ustedes, o algún huérfano, o alguna viuda, a fin de que el Señor su Dios los bendiga a ustedes en todo lo que hagan.  »Cuando recojan las aceitunas de sus olivos, no repasen cada una de las ramas; las aceitunas que se queden, déjenlas para los extranjeros, los huérfanos y las viudas. »Al recoger las uvas de su viñedo, no repasen ustedes cada una de las plantas; lo que quede, déjenlo para los extranjeros, los huérfanos y las viudas.  Recuerden que también ustedes fueron esclavos en Egipto; por eso les ordeno que cumplan todo esto.

Deuteronomio 24.: 19-22 DHH

(Énfasis del autor)

 

No debían olvidar que ellos también habían sido extranjeros y esclavos. Dios los había liberado y esa era la razón por la cual ahora disfrutaban de abundancia y bendición. Compartir, dejar espacios de provisión para otros, no acumular todo para sí mismos son llamadas,  en Levítico 19,  leyes de santidad y justicia. Todo el capítulo habla de deberes religiosos y junto a ellos van las obligaciones sociales.

 

¿Te imaginás vivir en una sociedad así? Dios había planeado todo minuciosamente para que no hubiera necesitados entre su pueblo y que la dignidad humana fuera reconocida y respetada ¡Hasta hay una referencia explícita contra  lo que hoy llamamos bullying! (v.14).

Sin duda alguna era una legislación de avanzada. La firma al pie decía Yo soy el Señor.

 

Había “rincones” para que los más desfavorecidos pudieran tener el sustento diario. Si leés el libro de Rut encontrás una referencia concreta. Tanto Noemí como Rut eran viudas…

 

Noemí tenía un pariente por parte de su esposo Elimélec, que se llamaba Booz y era muy rico e influyente. Un día Rut le dijo a Noemí: —Déjame que vaya al campo, a ver si algún segador me permite ir detrás de él recogiendo espigas. —Ve, hija mía —le respondió su suegra.  Rut, pues, fue al campo y se puso a recoger las espigas que dejaban los segadores. Y tuvo la suerte de que aquel campo fuera de Booz, el pariente de Elimélec.

Rut 2. 1-3 DHH

(Énfasis del autor)

Es obvio que nuestra sociedad es muy diferente a la de los tiempos bíblicos. Hoy vivimos en ciudades y adquirimos lo que necesitamos en negocios. Pero Dios no ha cambiado de idea. El desafío que quiero hacerte y hacerme es que, como sus hijos dispongamos algunos “rincones” de provisión para los que más necesitan. Todos tenemos algo para dar. Como ministerio La Casa del Padre por muchas décadas lo hacemos, pero podemos animarnos a crecer y a participar desde nuestro lugar individual. Las leyes de santidad que Dios estableció, si bien eran para toda la comunidad, iban dirigidas a cada persona en particular.

Orá, pedile a Papá que te muestre qué “rincón” podés apartar para ayudar a quien  necesite. No te excluyas de antemano. Este es el tiempo para actuar como una iglesia generosa en Argentina. Líderes cristianos expertos en finanzas personales recomiendan incluir en el presupuesto mensual de gastos una cantidad determinada de dinero para este fin.

La gente necesita abrazos; palabras de aliento; y, por supuesto, el mensaje de salvación, pero también ayuda material en épocas de escasez.

 

Mónica Lemos