Le pido a Dios, el glorioso Padre de nuestro Señor Jesucristo, que les dé sabiduría espiritual y percepción, para que crezcan en el conocimiento de Dios.
Efesios 1. 17 NTV
Algunos comentaristas ven en la carta a los Efesios la expresión del ingreso de una cultura nueva, de origen celestial. Los destinatarios de esta epístola se movían en la esfera espiritual porque estaban bajo un nuevo gobierno: el de Cristo. Es a ellos a quienes se refiere el apóstol y por quienes ora: la iglesia del Señor.
Pablo había recibido muy buenas noticias de una iglesia local. Esos comentarios le producían alegría y también provocaban en él la necesidad de bendecirlos con una oración que a cualquiera de nosotros le gustaría recibir personalmente. ¿Cuál era el pedido del apóstol? sabiduría espiritual y percepción, para que crezcan en el conocimiento de Dios.
Para desarrollarnos en cualquier aspecto de nuestra vida es necesario tener sabiduría; una percepción adecuada de la realidad y también de nuestras posibilidades.
Ahora bien, de acuerdo con lo que dice la Biblia hay dos tipos de sabiduría: la terrenal y la que viene de lo alto. Cada una de ellas produce un resultado muy diferente. Santiago, en su carta, las explica y coloca ejemplos para ayudarnos a identificarlas.
Si ustedes son sabios y entienden los caminos de Dios, demuéstrenlo viviendo una vida honesta y haciendo buenas acciones con la humildad que proviene de la sabiduría; pero si tienen envidias amargas y ambiciones egoístas en el corazón, no encubran la verdad con jactancias y mentiras. Pues la envidia y el egoísmo no forman parte de la sabiduría que proviene de Dios. Dichas cosas son terrenales, puramente humanas y demoníacas. Pues, donde hay envidias y ambiciones egoístas, también habrá desorden y toda clase de maldad
Sin embargo, la sabiduría que proviene del cielo es, ante todo, pura y también ama la paz; siempre es amable y dispuesta a ceder ante los demás. Está llena de compasión y del fruto de buenas acciones. No muestra favoritismo y siempre es sincera.
Santiago 3. 13-17 NTV
Todos necesitamos crecer en el conocimiento de Dios. Solo de esa manera podremos, como dice Santiago, demostrarlo mediante una vida honesta, que lleva a cabo buenas acciones con la motivación correcta: que Dios reciba la gloria.
La sabiduría celestial no solo produce resultados que benefician al prójimo sino que es imposible de lograr por nuestros propios medios.
¿Por qué? Observá detenidamente sus características.
Es pura
Ama la paz
Siempre es amable
Dispuesta a ceder ante los demás
Llena de compasión
Llena de fruto de buenas acciones
Sin favoritismos
Siempre sincera
Santiago conocía bien la condición humana, sabía que la persona natural no puede manifestar frutos que vienen de la esfera espiritual. La lista que figura más arriba nos guía para hacer un autoexamen genuino. Es cruda, las palabras son fuertes, pero delante de Dios necesitamos examinar vez tras vez nuestro corazón para encontrar nuestros puntos ciegos. Luego podremos orar como lo hacía Pablo.
Hoy tomá un tiempo para pedirle a Papá que te dé esa sabiduría espiritual que engendra cultura de reino y la percepción adecuada de tu realidad interior para que tu crecimiento en Dios pueda ser cada vez más visible a través de tus acciones.
La cultura en que vivimos necesita imperiosamente este tipo de sabiduría.
Mónica Lemos
