Sé que lo harás

Toda mi esperanza la tengo puesta en Dios…

Salmo 40: 1ª TLA

Esta semana alguien me preguntó: “¿Cómo logro vivir el día a día en el Señor a pesar de lo que vivo?” Y al mirarlo intuí que su pregunta ya tenía la respuesta de su propia experiencia, y antes de responderle nada siguió diciendo: “Leí muchos libros, asistí a seminarios, oré y volví a repetir oraciones clásicas, pero hoy a pesar de los años, no he logrado vivir esta experiencia. Realmente me cuesta vivir esta verdad, la conozco, pero no me alcanza y no sé por qué ni cómo. Escucho y leo la Palabra, pero algo me falta. ¿Por qué a otros les es tan fácil vivir así?”

Entonces, le conté que cuando era chica y estudiaba la misma cantidad de horas que mi compañero, el resultado final a la hora de la nota era totalmente distinto. Y, en general, mi compañero tenía mejor promedio que yo. Que en realidad no hay fórmulas, que la experiencia de David al escribir este salmo no le sirvió de mucho a los discípulos como Pedro y ni qué hablar de Tomás. Que para cada uno de nosotros las promesas de Dios tienen tiempos, caminos, experiencias y modos diferentes de ser vividas. 

Dios es personal, su trato es personal y su obrar es personal.

Yo sé que necesitás que Dios responda tus oraciones, pero Él necesita la decisión… tu decisión. Si podés entregar la angustia, si podés buscar la intimidad con Dios sin formulas, así… naturalmente, como sos delante del Señor y derramar todo tu ser entonces puede comenzar un nuevo tiempo, podés vislumbrar la expectativa de que un nuevo tiempo empieza. 

Ahora si creés que esta palabra es más de lo mismo no vas a distinguir el obrar de Dios cuando se manifieste. 

Cuando Moisés se enfrentó a la zarza que ardía, Dios le dijo: “quítate el calzado porque estás pisando tierra santa”, pero ¿qué hacía santo ese lugar? Era una tierra como cualquier otra, y con pedregullo, pero lo que hizo santo ese lugar era la presencia de Dios.  

Porque donde está Dios es tierra santa, y con nuestras vidas pasa lo mismo, como dice la Palabra: “…a estos justificó, llamó, santificó, para que sean hechos conforme a la imagen de su hijo”

Dios te llamó para que seas parte del propósito divino en sus manos, y aunque lo decepciones más de una vez sigue con los brazos abiertos, inclinado hacia vos.

No tires más de una carreta pesada, corré a la intimidad con Dios

Esta semana esta fue la dirección de los devocionales… Decidí volver todas las veces que sean necesarias al corazón de Dios.

Para terminar te proponemos esta oración:

Señor voy a volver una y otra vez a buscar y a descubrir tu Presencia, aunque no tenga los resultados que espero.  Voy a amarte, conocerte más y dejar que obres cada día en mí. Decido creerte… Sé que lo harás en mí.

 Pastores Ruth y Hugo Herrera