Sembrá tu manzano

Sabemos que Dios obra en toda situación para el bien de los que lo aman, los que han sido llamados por Dios de acuerdo a su propósito.

Romanos 8: 28 PDT

Este título es un desafío de fe, porque al mirar a Cristo y desarrollar dependencia cada día seguimos aprendiendo que no estamos anclados solo a los imprevistos buenos o malos, sino que permanecemos plantados en la esperanza, confiando en Dios.

Todos, de alguna manera, somos parecidos a Sansón, podemos extraviarnos del plan divino y tal vez ver el futuro como incierto, pero sabemos que en Cristo tenemos propósito y esperanza.

Prueben, y vean que el Señor es bueno. ¡Feliz el hombre que en él confía!  Honren al Señor, los consagrados a él, pues nada faltará a los que lo honran.

Salmo 34: 8-9 DHH

Las promesas que Dios nos hace en su Palabra son certezas para quienes creen aún sin ver.

Nosotros estamos plantados en un escenario diferente del de aquellos que viven sin fe ni esperanza. Nuestra convicción es firme porque está fundada en la Palabra de Dios y en la obra del Espíritu Santo. Él no limita ningún recurso para bendecir y respaldar a los suyos, así como no escatimó ni siquiera a su propio Hijo para salvar a la humanidad.

En diferentes momentos a través de la historia vemos el resultado de Su obrar a nuestro favor.

¿Necesitás esperanza, confianza, trabajo, salud?, para que eso sea posible primero tenés que desarrollar la convicción de que nada te falta en Dios. Por eso el gran desafío es honrar a Dios, que significa: amar lo que Él ama y desechar lo que Él desecha.

El Señor es mi pastor; nada me falta. En verdes praderas me hace descansar, a las aguas tranquilas me conduce, me da nuevas fuerzas y me lleva por caminos rectos, haciendo honor a su nombre. Aunque pase por el más oscuro de los valles, no temeré peligro alguno, porque tú, Señor, estás conmigo; tu vara y tu bastón me inspiran confianza.

Salmo 23: 1-4 DHH

Martin Luther King fue un líder que entendía que nadie conoce el mañana, sin embargo su fe trascendía su propia realidad, por eso pudo decir: “Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo hoy igual plantaría un manzano”.

Vivió con un plan claro, basado en la esperanza de que todo el dolor que su raza sufrió por siglos fuera justamente el impulso para el comienzo de un nuevo tiempo.

Su fe era indeclinable e inspiró a millones a través del tiempo a no bajar los brazos, aun en los peores momentos. La esperanza que lo sostenía no se esfumaba aún en los peores momentos de su lucha. Al leer su biografía soy confrontada por alguien que creyó que “todo podía ayudar a bien…”  Un líder que desató fe y libró de las cadenas de la pasividad y falta de esperanza a blancos y negros, mucho antes de que su vida y su mensaje trascendieran después de su muerte. 

“En marzo de 1968 el doctor Martin Luther King, Jr. había llegado de Memphis. El propósito de la visita era preparar una marcha solidaria con el pueblo pobre de los Estados Unidos. Mientras se dedicaba a ello, llegó la noticia de la represión de unos dos mil barrenderos que reclamaban sus derechos a una mejor vida mediante una huelga. La represión conmovió profundamente a King y organizó una manifestación en apoyo a los huelguistas. El 28 de marzo se llevó a cabo; pero hubo desórdenes y choques sangrientos con la policía. Como resultado de la violencia desatada contra los manifestantes, se creó un ambiente tenso y peligroso.  El doctor Martin Luther King decidió realizar otra marcha el 8 de abril.

El día 3 fue invitado a predicar en el templo Charles J. Mason, sede de la Iglesia de Dios en Cristo Jesús, la mayor de las denominaciones afronorteamericanas pentecostales en los Estados Unidos. En la conclusión de su sermón, con la profunda convicción del profeta y de la hora dramática que envolvía a todos, exclamó: Yo he visto la Tierra Prometida. Puedo no llegar a ella con ustedes. Pero quiero que sepan que nosotros, como pueblo, llegaremos a la Tierra Prometida. No me preocupa nada. No temo a ningún hombre. Mis ojos han visto la gloria de la llegada del Señor.

Hoy quizás puedas responder una pregunta que te ayude a identificar si verdaderamente crees que “todo te ayuda a bien”:

Si supieras que mañana se acaba tu vida, ¿plantarías un manzano?

Ruth O. Herrera