Siempre…

»Yo los guiaré constantemente, les daré agua en el calor del desierto, daré fuerzas a su cuerpo, y serán como un jardín bien regado, como una corriente de agua.

Isaías 58: 11 TLA

El vivir como en un desierto en circunstancias difíciles, la soledad que no es deseada, la búsqueda sin resultado… nos agotan y desaniman

El agotamiento de nuestra alma,  el agotamiento de nuestra vida, aun queriendo hacer bien a los demás provocan un agotamiento emocional que no nos permite descubrir que el Señor nos pastorea siempre, Dios está presente y nos rodea.

Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan.

Isaías 58: 11 RV1960

Todos tuvimos o tenemos un desierto en nuestra vida y a veces por largo tiempo. Cuando no podemos ver la salida y seguimos en medio de la soledad y la prueba debemos pararnos en  esta Palabra: “…en las sequías saciará tu alma y dará vigor a tus huesos” 

¿Recordás cuántas veces el Señor te sacó del desierto? ¿Hubo algo bueno o nuevo que el desierto te dejó?

La piedra cactus es una planta que conocí hace poco y me hizo pensar en mis propios desiertos.  Adaptada a los climas más áridos, crece y vive sin agua. En el invierno subsiste con el agua vieja que queda por debajo de su raíz. Su aspecto es duro igual que el de una roca. Pero de entre la unión de su tronco dividido nace una flor. Cuando esa flor muere es la fuente de nutrición de una nueva flor, y es como agua para la flor que nace mientras se va generando por dentro. Necesita mucha luz y muy poca agua. No requiere una tierra abonada y soporta bien las tierras pobres en nutrientes, además de resistir una temperatura de más de 40°. 

Todo lo que esa planta que seguramente está en tu casa necesita, hasta un mínimo de cuidados, no lo necesita el cactus piedra.

Me impactó e hizo pensar en cuántas veces de mi peor tiempo Dios hizo florecer esperanza, un amor renovado y un mayor conocimiento de su persona. 

Un cristiano que cree, vive y es sostenido en la convicción de que el Señor estará en el peor de sus desiertos y en la soledad lo atraerá hacia Él mismo, le hablará tiernamente y convertirá el valle de aflicción en una puerta de esperanza y bendición para otros… es capaz de manifestar y bendecir a otros en el poder de la esperanza. 

La dificultad, lo difícil que sea tu futuro o lo que ves ahora… tiene otra perspectiva si creés que el Señor estará para siempre y te pastoreará.  

Somos hijos de un Padre que conoce nuestros desiertos y nos acompaña en ellos. Tenemos una esperanza que trasciende nuestros dolores y soledades. Creemos en una victoria eterna que nos transforma en “poderosas armas de consuelo y paz para dar a otros” 

Nuestra convicción es que El Señor estará para siempre…

 

Ruth O. Herrera