Entonces el Señor dijo a Pablo en visión de noche: No temas, sino habla, y no calles; porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad.
Hechos 18:9-10 RVR60
(Énfasis del autor)
“Juntos tenemos que reaprender cómo hacer iglesia.
En este año hemos tenido un buen entrenamiento, pero tenemos que continuar porque esto tal vez vino para quedarse. Aunque podamos reunirnos y volver a hacer determinadas cosas tenemos que entender que Dios ya está cambiando la mentalidad del mundo. La humanidad ya no es la misma, y nosotros tampoco tenemos que ser los mismos. Todo está cambiando vertiginosamente. Las empresas están digitalizando todos sus procesos. Los proyectos planeados para dentro de dos, cinco o diez años tuvieron que ponerlos en marcha en unos pocos meses y aquellos que no pudieron hacerlo están quedando fuera, están cerrando porque no pudieron adaptarse.
Como iglesia tenemos que adaptarnos, tener la flexibilidad que necesitamos sabiendo que el Espíritu Santo nos capacita para hacerlo. Él quiere darnos los recursos para que podamos estar a la altura de lo que Dios quiere y poder brillar siendo esa luz que la gente necesita.
Tenemos que reaprender muchas cosas. Para esto es necesario terminar con aquellas conversaciones internas que nos limitan. Dios no tiene límites y el Espíritu Santo en nuestras vidas tampoco”.
Pastor Gabriel Nonini
El mensaje del evangelio sigue siendo el mismo, pero deberemos contextualizarlo adaptando las formas para que siga siendo relevante en la cultura actual y de los años que vendrán.
“La adaptación a la Cuarta Revolución Industrial será más fluida para quienes (y aquí incluyo no sólo empleados o empleadores y profesionales, sino a familiares y estudiantes) desarrollen o cuenten con ciertas capacidades como expresarse bien por escrito, lo cual es fundamental para dejar pruebas documentales, organizar presentaciones, manejar herramientas y equipos virtuales, y la interacción entre relaciones virtuales y físicas. (…)
Se automatizará cada vez más la producción material y se virtualizará cada vez más la interacción social”
http://agendapublica.elpais.com/
Este proceso de cambios que algunos llaman la Cuarta Revolución Industrial, que ya se estaba dando vertiginosamente, se aceleró aún más con la pandemia y todos de una u otra manera seremos afectados. Si bien Argentina está lejos de ir a la vanguardia de los cambios no está exenta de experimentarlos y haremos bien en ir preparándonos primero en oración, pero también dispuestos a aprender nuevas cosas.
Nosotros somos iglesia, pero también hacemos iglesia en la medida en que actualizamos los distintos formatos a las necesidades y herramientas actuales. Por ejemplo, hoy son comunes los podcasts, formatos de audio que permiten escuchar conferencias, clases y mensajes en distintas plataformas. Nuestra iglesia empezó a utilizarlos cuando todavía no eran masivos, y durante la pandemia se expandieron y, en este caso, nosotros ya los teníamos implementados.
Para que la iglesia de Cristo subsista al paso del tiempo, por siglos tuvo que ayornarse, el lenguaje, el idioma, las liturgias, hoy son totalmente diferentes a los primeros siglos, por eso sabemos que los cambios son necesarios, pero nunca deben ser independientes al obrar y la guía del Espíritu Santo.
Un día en que estaban todos juntos, Jesús, con el poder del Espíritu Santo, les ordenó: «No salgan de Jerusalén. Esperen aquí, hasta que Dios mi Padre cumpla su promesa, de la cual yo les hablé.
Hechos 1: TLA
Los discípulos fueron los primeros cristianos en experimentar que ningún método es fructífero si no es idea de Dios. Esa misma unción está disponible para nosotros. Mantengámonos atentos a la revelación que Él tiene para darnos en las diferentes áreas de tareas de nuestra comunidad para que podamos seguir creciendo desde fundamentos sólidos.
Mónica Lemos
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