Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y diáconos: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
Filipenses 1: 1-2 RV1960
La relación entre Pablo y Timoteo era especial y profunda. El muchacho era como un hijo para el apóstol.
Pablo, apóstol de Jesucristo por mandato de Dios nuestro Salvador, y del Señor Jesucristo nuestra esperanza, a Timoteo, verdadero hijo en la fe: Gracia, misericordia y paz, de Dios nuestro Padre y de Cristo Jesús, nuestro Señor.
1° Timoteo 1: 1-2 RV 1960
(Énfasis del autor)
Esta relación se ve claramente desde el encabezado de la carta a los filipenses. Pablo menciona a Timoteo como quien tiene su mismo sentir en todo aquello que estaba escribiendo. Mientras era redactada esta epístola compartían juntos más que el tiempo, ellos tenían un mismo plan de servicio y lo desarrollaban en unidad.
El joven comenzó el servicio como colaborador de Pablo desde el segundo viaje misionero hasta el día de su muerte.
El apóstol formó al joven en su propia visión del evangelio. Le impregnó su sello y sus conocimientos. Juntos como maestro y alumno convivieron haciendo de lo cotidiano una escuela ministerial.
Descubrió un discípulo y apostó a una descendencia espiritual. Y cuando con el tiempo la vida de Pablo se fue apagando, Timoteo lo sucedió y mantuvo sus enseñanzas vivas.
Así como Pablo sentía un profundo amor y preocupación por sus amigos judíos, Timoteo también poseía una genuina compasión por el bienestar de quienes eran de origen mixto, considerados gentiles, quienes formaban las congregaciones que él y Pablo estaban fundando en Filipos.
Pablo no solo sembraba iglesias, él simultáneamente constituía pastores, ministros, y misioneros en aquellos que estaban dispuestos a ser formados.
Se cuenta que alguien importante visitó el parque Walt Disney World poco después de su inauguración y dijo: ¡Que triste que Walt no está aquí para verlo! Alguien respondió:
“El realmente lo vio, por eso lo disfrutamos ahora”.
Walt Disney dejó un legado. Sus sueños y planes se vieron plasmados aún después de su muerte, y siguen dando fruto y nuevos productos. Y quienes aprendieron de él siguieron enseñando y compartiendo sus sueños a otros. Hoy nadie puede negar que Disney invirtió su vida en dejar como herencia sus sueños y metas a todo el mundo.
A través de las cartas a las diferentes iglesias, a Timoteo, Tito y Filemón, es clara la visión de Pablo:
Cuando te dejé en la isla de Creta, lo hice para que arreglaras lo que quedaba por arreglar y para que, en cada pueblo, nombraras ancianos de la iglesia, de acuerdo con lo que yo te encargué.
Tito 1: 5 DHH
Yo, Pablo, prisionero por predicar la Buena Noticia acerca de Cristo Jesús, junto con nuestro hermano Timoteo, les escribo esta carta a Filemón, nuestro amado colaborador…
Filemón 1: 1 NTV
(Énfasis del autor)
Pablo se propuso desarrollar en otros el mandato que Jesús le había encomendado. Su ministerio fue claramente el de formador y desarrollador de ministerios y carácter.
Cada uno de nosotros tenemos el mismo llamado de Pablo a buscar, enseñar y sostener a otros en el camino del servicio y del compromiso con Dios. Somos responsables de dejar una herencia de carácter cristiano y ministerial. Todos fuimos llamados de las tinieblas a la luz para anunciar y hacer discípulos. Personas que reproduzcan lo que otros nos enseñaron primero y nos dejaron un legado para invertir.
Este es el momento justo para que lo hagas y muchos te están esperando.
Este año la iglesia te necesita, tus hermanos te necesitan, Papá te preparó para que prepares y acompañes…
Ruth O. Herrera
