Sin aliento

La preocupación agobia a la persona; una palabra de aliento la anima.

 

Proverbios 12: 25 NTV

 

Las preocupaciones forman parte de nuestra condición humana. Todos, en mayor o menor grado nos preocupamos por aquello que es importante para nosotros. A veces tendemos a pensar que en la época de Jesús la vida era más sencilla. No había tantos motivos para preocuparse,  salvo la satisfacción de necesidades básicas: alimento, vestido, salud, afecto.

 

 »Por eso les digo que no se preocupen por la vida diaria, si tendrán suficiente alimento y bebida, o suficiente ropa para vestirse. ¿Acaso no es la vida más que la comida y el cuerpo más que la ropa? Esas cosas dominan el pensamiento de los incrédulos, pero su Padre celestial ya conoce todas sus necesidades.  »Así que no se preocupen por el mañana, porque el día de mañana traerá sus propias preocupaciones. Los problemas del día de hoy son suficientes por hoy.

  1. Mateo 6:25,32 y 34 NTV

 

Las palabras del Señor siguen teniendo vigencia. Nos recuerdan que tenemos un Padre que conoce todas nuestras necesidades y que cada día tiene los problemas suficientes y Él nos da la capacidad de hacernos cargo de ellos. Un día a la vez.

 

El problema es que la vida moderna ha ido sumando demandas y aspiraciones que en lugar de mejorar nuestra calidad de vida le han agregado peso, carga. Día a día tenemos que hacer un esfuerzo consciente para detener la corriente de pensamientos que nos agobia y no siempre lo logramos. Nos rodea la incertidumbre.

La exigencia del sistema es que seamos productivos todo el tiempo.

 

Los hijos de Dios estamos  en este sistema y sus valores a veces se nos adhieren sin que nos demos cuenta.

Frente a este cuadro de situación ¿qué palabras de aliento podemos ofrecer a otros si estamos casi tan preocupados como ellos?

A los cristianos también nos cuesta estar quietos, tendemos que llenar cada espacio con actividades. El problema es que estar activos y súper ocupados no siempre permite la pausa necesaria para dejar que el Espíritu de Dios “sople” palabras de vida a nuestro espíritu para que luego podamos transferirlas a otros.

 

Espacio y  tiempo. Disposición consciente y enfocada en permanecer unidos al Señor. Él quiere orientar nuestra vida de acuerdo a su propósito eterno. La comunidad de fe está formada que aceptaron el desafío de Papá a quienes estableció como familia. Y como tal, tenemos algunas responsabilidades. El apóstol Pablo muchas veces menciona en sus cartas las palabras “unos a otros” porque la fe no se vive en plenitud si no es junto a nuestros hermanos.

 

La vida de fe es una vida de relación: con Dios y con mis hermanos.

La Palabra nos dice… animen a los que están desanimados, que ayuden a los débiles y que tengan paciencia con todos.

1° Tesalonicenses 5: 14b DHH

 

Pidamos al Señor que nos dé, en primer lugar el interés, la mirada atenta para registrar al otro y luego la sabiduría para animarlo y alentarlo.

Para que podeamos encontrar el tiempo y las formas de acompañar, animar, consolar… ser familia.

 

Mónica Lemos