Sin presionar

«Predica la palabra; persiste en hacerlo, sea o no sea oportuno; corrige, reprende y anima con mucha paciencia, sin dejar de enseñar

2° Timoteo 4:2, NVI

A lo largo de la historia, la Iglesia ha utilizado diferentes métodos evangelísticos y maneras a través de las cuales hacer A llegar la luz a los que están en oscuridad. Todos los que formamos parte del Cuerpo de Cristo, de algún modo, somos el fruto de la acción obediente de hijos de Dios que compartieron el Evangelio con nosotros o con nuestros padres. No estamos acá para evaluar la eficacia de los diferentes modelos; lo importante es que la semilla sea esparcida con la expectativa de que caiga en buena tierra. 

Siempre es un buen momento

Lo que Pablo nos dice en el versículo de hoy resume la idea de decisión y urgencia que venimos transmitiendo respecto de la Gran Comisión. Hagámoslo siempre, aun cuando no luzca como la ocasión ideal; eso es lo que quiso decir con «sea o no sea oportuno».

No existe una escena de nuestra vida diaria donde el regalo de la gracia no pueda ser ofrecido… al realizar un trámite administrativo, viajar en un taxi, estudiar con un compañero, trabajar con un colega, atender en un negocio o en una repartición pública, al cumplir nuestra profesión u oficio, o simplemente disfrutar un rato de esparcimiento y deportes. Absolutamente siempre será relevante comunicar la voluntad del Creador de tener una relación cercana con sus criaturas. 

No hace falta forzar

En esta campaña que estamos recorriendo desde hace poco más de un mes, seguimos afinando nuestra puntería para ser lo más certeros posible con la parte que nos toca a nosotros como testigos en esta misión. Pero no podemos olvidar que hay otra parte que no depende de nosotros y tiene que ver con que la semilla germine y dé fruto.

Si bien nosotros haremos todo lo que esté a nuestro alcance, debemos recordar dos cosas: que la decisión está en manos de la otra persona y que la convicción para que responda positivamente es algo que solo puede producir el Espíritu Santo: «y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado y de la justicia de Dios y del juicio que viene» (Juan 16:8).

No presionemos a la gente para que acepte a Jesús. Al hacerlo, podemos llegar a alejarlas de Él sin querer. Si intentamos ocupar un rol que no nos corresponde, podemos llegar a entorpecer la obra que Dios viene planeando y ejecutando en una vida. Cuando una fruta está madura es fácil arrancarla del árbol. En cambio, si está inmadura no se suelta fácilmente de la rama, y podríamos romper-la si intentamos arrancarla a la fuerza. 

No generemos rechazo

Todos conocemos historias en las que la presión se percibió como un acoso incómodo que no solo influyó negativamente en la respuesta al Evangelio, sino que además hizo que algunas personas quisieran evitar volver a tener contacto con quien ejercía esa insistencia molesta.

No hemos sido llamados a ser un factor de presión, sino todo lo contrario, a abrazar, amar y aceptar, predicando incluso nuestro mensaje más allá de las palabras. Debemos manejarnos de tal forma que la gente tenga deseos de estar con nosotros por la sensación positiva que sienten cada vez que estamos juntos, lejos de querer esquivarnos por la incomodidad que podemos generarles sin dar-nos cuenta. 

En estos últimos días tanto Pedro como Pablo nos han inspirado para que estemos siempre listos a responder con humildad y respeto en todo momento y lugar. El mismo Espíritu Santo que nos guió a elegir los cinco nombres de nuestra lista es quien viene trabajando en esos corazones. Confiemos en ese trabajo y no dejemos de orar y actuar para ver con alegría los resultados gloriosos de esa siembra, pero no empujemos forzosamente una decisión que tiene que ser tomada con libertad y alegría.

Acción:

Hoy vamos a seguir compartiendo del Señor en cada oportunidad que tengamos, pero vamos a prestar especial atención en no presionar o forzar a nadie.

Oración:

Oramos para que el Espíritu Santo, que es el único que puede hacerlo, convenza de pecado y traiga convicción de la necesidad de Dios sobre los cinco amigos con los que venimos relacionándonos.

Pedimos para que el Señor acomode las cosas en los corazones que podemos haber presionado en algún momento sin querer, y nos dé la oportunidad de acercarnos de una manera más amable y paciente.

 

Argentina Oramos por vos