Sinceridad

En ese mismo tiempo, Moisés también enseñó: “No usen el nombre de Dios para prometer lo que no van a cumplir”. Pero ahora yo les digo a ustedes que, cuando prometan algo, no hagan ningún juramento. No juren por el cielo, porque es el trono de Dios, ni juren por la tierra, porque Dios gobierna sobre ella. Tampoco juren por Jerusalén, pues esta ciudad pertenece a Dios, el gran Rey. Nunca juren por su vida, porque ustedes no son dueños de ella.  Si van a hacer algo digan que sí, y si no lo van a hacer digan que no. Todo lo que digan de más viene del diablo.

Mateo 5:33-37 TLA

(Énfasis del autor)

 

La sinceridad es una cualidad y un hábito esencial, esperable en todos pero ineludible para los cristianos. Jesús fue sincero en los momentos buenos y también fue firme y contundente con sus opositores. No suavizó ni exageró en nada, su sinceridad al hablar con sus seguidores y con quienes se encontraban en su camino era evidente y cambió vidas y dio luz a miles.

Ser sinceros tiene sus costos, la sinceridad sin sabiduría puede afectar a otros y no ser oportuna. No debería ser una excusa para oponernos o ser intransigentes. Pero sí nos ayuda a ser transparentes en nuestras relaciones. Implica ser honestos, genuinos y libres de engaño o hipocresía. La sinceridad en nuestras palabras y acciones exponen nuestro compromiso con la verdad. Esto es una decisión diaria.

Jesús fue claro, nos enseñó a ser personas de palabra, sin necesidad de juramentos o promesas excesivas. Nuestra sinceridad debe ser tal que un simple «sí» o «no» sea suficiente. Él fue sincero y genuino, no buscaba ni necesitaba la aprobación de los demás para ser y decir su identidad.

Buscando información de personas que en la historia se hayan destacado por ser sinceras y honestas, encontré esta información: Abraham Lincoln, el 16° presidente de los Estados Unidos, era conocido por su honestidad y sinceridad. Durante su campaña electoral, se comprometió a no mentir ni engañar a la gente. Cuando se convirtió en presidente, mantuvo su promesa y siempre se esforzó por ser transparente y honesto en sus decisiones y acciones. Su sinceridad y honestidad lo convirtieron en uno de los presidentes más respetados de la historia de Estados Unidos.

Lo menciono entre otros porque hay posiciones sociales en las que la sinceridad y honestidad son por demás difíciles de encontrar. La lucha de egos y poder están muy expuestas, pero ser alguien de palabra es posible cuando uno decide vivir así.

Sinceridad y honestidad van de la mano. Son la expresión auténtica de los sentimientos o pensamientos propios, sin pretender engañar u ocultar la verdad. La honestidad implica, no solo expresar la verdad, sino también actuar de acuerdo con ella. Fortalece los lazos de confianza y unidad en el entorno.

Si decidís que sean parte de tu identidad quienes más te conocen serán impactados, por ser siempre confiable. Como seguidores de Cristo, vos y yo debemos esforzarnos por ser transparentes y honestos en todas nuestras relaciones.

Te propongo que hoy te preguntes: ¿Estoy siendo sincero en mis interacciones diarias? Con el paso del tiempo… ¿Creés que van a recordarte como alguien sincero/a y honesto/a?   Al responderte sinceramente también vas a reconocer la influencia del Espíritu Santo en tu vida.

Ruth O. Herrera