«Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian, y orad por los que os ultrajan y os persiguen.»
Mateo 5:44 RV1960
Jesús se enfrenta a una multitud en lo que llamamos “el sermón del monte”, con una larga lista de parámetros de vida opuestos a la lógica humana. Habla del perdón como quien habla de algo sencillo y cotidiano, con naturalidad y énfasis. Era él que en carne propia día a día volvía a decidir perdonar a quienes lo ofendían. Justamente esta es la razón por la que su autoridad en el tema era y es irrefutable.
»También han oído que se dijo: “Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo.” Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, y oren por quienes los persiguen.
Mateo 5: 43-44 DHH
(Énfasis del autor)
El Maestro vuelve a poner la vara muy alta. Ahora hay una nueva manera de amar. Amar a quienes nos hieren y defraudan va en contra de la lógica humana, pero fue una enseñanza fundamental de Jesús. En lugar de responder al mal con más mal, Él dio una nueva estrategia de responder con amor y gracia a quienes no lo merecen. Dificil, muy difícil, pero es un reflejo del amor redentor que hemos recibido de Dios. Al amar a aquellos que nos causan dolor, estamos participando en la obra transformadora de Cristo.
Sean amables y considerados unos con otros, y perdónense como Dios los ha perdonado a través de Cristo.
Efesios 4:32 PDT
(Énfasis del autor)
Otra vez encontramos en la escritura la palabra “como”, y acá nos lleva a la práctica del amor incondicional desde una perspectiva sobrenatural. No se trata de ignorar el dolor, sino de responder desde la compasión y la misericordia. Perdonar “como” somos y seguimos siendo perdonados.
Jesús nos dio ese ejemplo supremo al perdonar incluso en la cruz. Él decidió desde la eternidad hacerlo, por eso desde el Getsemaní ya estaba perdonando a los soldados que lo lastimaron, escupieron y se burlaron, perdonó a Judas y a Pedro, la cobardía de los otros 10 amigos y a las autoridades que por poder y política lo condenaron… ¡Ese es nuestro cómo!
Tenemos que disponernos, elegir, obligarnos, pasar por el proceso de amar en esa condición. Amar a pesar del dolor, pidiendo la asistencia del Espíritu Santo para desarrollar y ser una nueva criatura.
El mandato de amar a quienes nos hieren y defraudan es uno de los desafíos más grandes que Jesús nos presenta, la pregunta es: ¿somos capaces?
Te invito a que hoy hagamos juntos esta oración: Papá compasivo, danos la gracia de perdonar a aquellos que nos han herido. Ayudanos a entender que el perdón no es debilidad, sino una muestra de tu poder transformador. Capacitanos para ver a través de tus ojos y amar a pesar de las heridas. Que nuestro perdón refleje tu luz en la oscuridad. Amén.
Ruth O. Herrera
