Jesús dijo: «Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás».
Juan 6:35 RV1960
Los «Yo Soy» de Jesús son declaraciones significativas que encontramos en el evangelio de Juan. A través de estas afirmaciones, Jesús revela su identidad y su misión. Son declaraciones poderosas porque, no solo describen quién es Jesús, sino también cómo se relaciona con nosotros. Aquí Jesús se presenta como el alimento espiritual usando una imagen totalmente cotidiana, justo un día después de multiplicar dos panes en miles de panes justo frente a los ojos de la multitud.
Jesús tomó en sus manos los panes y, después de dar gracias a Dios, los repartió entre los que estaban sentados.
Juan 6:11 DHH
El interés de la gente que no entendía su propósito comenzó a ser un obstáculo para que el Maestro los llevara a la nueva vida en el espíritu. La mirada y el interés de la multitud estaban en lo tangible, los milagros, los espectaculares hechos, pero no comprendían quién era realmente Jesús.
Jesús les dijo: —Les aseguro que ustedes me buscan porque comieron hasta llenarse, y no porque hayan entendido las señales milagrosas. No trabajen por la comida que se acaba, sino por la comida que permanece y que les da vida eterna. Ésta es la comida que les dará el Hijo del hombre, porque Dios, el Padre, ha puesto su sello en él.
Juan 6:26-27 DHH
(Énfasis del autor)
Jesús se compara con el maná del desierto, la única comida que mantuvo vivo a todo un pueblo durante decenas de años. Habló de sí mismo como la única manera de vivir plenamente. Trataba de que reconocieran cuánto necesitaban de Él para subsistir.
“… No me están entendiendo, el pan que necesitan para vivir SOY YO”. “Sin mí viven en un desierto, se debilitan, son frágiles y van hacia la muerte”. Jesús insistía en mostrarles la verdadera fuente de vida.
Al pensar en Jesús como el pan y al Padre como quien lo envía, imagino a Dios amasando, poniendo cada ingrediente de vida en una receta única y divina, trabajando con sus propias manos el plan de tu vida y la mía.
Cuando era chica mi tío tenía una panadería, cuando lo visitábamos con mi familia, me gustaba ir a la “cuadra”, un salón enorme donde había varios hornos gigantes y un olor espectacular a pan crocante. Me quedaba mirando las ágiles manos de mi tío amasando de un lado y del otro la masa, armando los bollos de aquellos panes redondos y grandes con los que después comeríamos. Esa imagen de manos expertas es la que asocio con esta declaración de Jesús. Cuando la última noche dijo: “este es mi cuerpo” selló la idea de necesidad diaria, de alimento imprescindible.
Vos y yo necesitamos comer y nutrirnos del pan que vino del cielo, preparado por las manos de Dios. Yo soy el pan que mi Papá amasó para vos, Yo Soy quien puede saciarte, nutrirte, quien le da sabor a tus días.
“Ésta es la comida que les dará el Hijo del hombre, porque Dios, el Padre, ha puesto su sello en él.”
Ruth O. Herrera
