La bendición del SEÑOR es la que enriquece y no añade tristeza con ella.
Proverbios 10:22 RVA 2015
Este texto fue escrito por Salomón, el hombre más sabio que existió.
Una de las características de los proverbios es que no tienen contexto. Son verdades aplicables en cualquier tiempo y lugar.
Para aclarar esta idea del favor que no añade tristeza y solo viene de parte de Dios te propongo viajar en el tiempo imaginariamente y observar la vida de Jacob ¿te acordás?
Él quería la bendición de su padre a toda costa, engañó, mintió, le puso un apetitoso anzuelo a su hermano para poder robársela y lo logró. Sin embargo, aunque obtuvo lo que quería, la estrategia le costó años de destierro, sufrimiento, injusticias y desavenencias conyugales. ¡Sin duda la tristeza vino como resultado natural de los métodos que él mismo utilizó!
Pasaron muchos años… solo cuando volvió en sí pudo orientarse hacia la dirección correcta y aferrarse al ángel del Señor para pedirle por favor que lo bendijera. Esa fue su mejor decisión. Determinarse a permanecer quieto, depender del cielo, dejar de esforzarse por obtener aquello que Dios había preparado para él desde antes de que naciera.
Todos deseamos ser favorecidos, bendecidos. Tal vez no seamos tan inescrupulosos como para recurrir a cualquier estratagema para lograrlo, no obstante es muy probable que decidamos esforzarnos todo lo que podamos para mejorar nuestra situación.
¿Quién no desea que le vaya bien en la vida? La sociedad te enseña que tenés que ganarte ese bienestar todos los días, generalmente asociado inmediatamente con bienes materiales.
La publicidad te repite hasta la saciedad que es más feliz el que más bienes puede adquirir o el que es más exitoso. El costo suele ser alto, familias descuidadas, hijos a los que no se les presta la debida atención en pos de esforzarse por su bienestar.
El denominador común es el cansancio, el permanente estado de insatisfacción y, en no pocos casos, la tristeza cuando todo lo que creíamos valioso se desmorona en un instante.
Dios es origen y fuente de favor, de bendición. La riqueza, la abundancia que Él tiene para sus hijos no se limita solo a los bienes materiales, aunque no los excluya. Su bendición es dada porque Él es bueno, no porque merezcamos obtenerla. Nos pertenece por filiación. Él nunca deja de dar cosas buenas a los que formamos parte de su familia. Por eso, otras versiones dicen:
La bendición de Dios es riqueza que viene libre de preocupaciones.
Proverbios 10:22 TLA
El Señor te invita a vivir como favorecido por gracia y a darle a cada área de tu vida el tiempo y la dedicación que necesitan. Sin desequilibrios que provoquen tristeza.
Cuando algo viene de parte de Papá como regalo, somos libres de permanentes ansiedades y preocupaciones desmedidas.
Su deseo es que seamos personas capaces de descubrir sus bendiciones aun en días oscuros porque siempre hay un bien para nosotros
Mónica Lemos
