Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha.
Salmos 121: 5 RV1960
(Énfasis del autor)
“Generalmente asociamos la mano derecha con la fuerza y el trabajo, o con un lugar de privilegio, o con la destreza, por eso la figura de “dar sombra a la mano derecha” es tan significativa.
En el Oriente Medio, los caminantes buscaban las sombras porque eran la forma de ampararse y esconderse del sol ardiente. El autor de este salmo conocía esta realidad, y también la experiencia de que el Señor es para sus hijos como una sombra que los resguarda del calor violento de las pruebas. Él está a la “mano derecha”.
En las batallas de la antigüedad, el soldado dejaba su diestra un tanto desprotegida, ya que sostenía el escudo con la mano izquierda. Por ello, había veces en las que un amigo fiel luchaba a su derecha para cubrirlo. Jehová, al igual que el buen amigo, permanece al lado de sus siervos, siempre dispuesto a apoyarlos”.
Autor desconocido
Recuerdo una película animada en la que el protagonista, Pinocho, descubría que alguien lo seguía sin darse cuenta de que era su propia sombra. Como quizás vos en la infancia descubriste que podían reflejarse en la pared diferentes formas hechas con sombras.
La sombra es la demostración de que hay luz y de que esa luz nos envuelve.
¿Cuándo Su sombra se apartó de vos? Constantemente, todo el tiempo te sigue, vayas donde vayas, es parte de vos.
El salmista considera a Dios como “su sombra”, quien lo sigue vaya donde vaya.
Con sus plumas te cubre, y bajo sus alas hallas refugio; escudo y baluarte es su fidelidad.
Salmos 91: 4 Biblia de las Américas
El Señor agranda su presencia sobre tu vida para esconderte bajo sus alas.
Estas ideas de refugio, de la sombra y también la imagen de las alas de Dios son expuestas a lo largo de los salmos como una evidencia de seguridad. La convicción de que no habrá ninguna circunstancia ni razón para que el Padre no rodee a sus hijos.
En estos días de dudas, guerras y enfrentamientos en los que necesitamos afirmarnos en la fe por nuestra familia, por la iglesia, por nuestra Nación, por el conflicto en Medio Oriente… por nosotros mismos, te invito a leer estos párrafos de los Salmos en vos alta y a declararlos sobre cada circunstancia. Como un acto profético y de unidad…
Guárdame como a la niña de tus ojos; escóndeme a la sombra de tus alas. Salmos 17: 8
En cuanto a Dios, su camino es perfecto; refinada es la palabra del Señor; Él es escudo a todos los que a Él se acogen. Salmos 18: 30
¡Cuán preciosa es, oh Dios, tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se refugian a la sombra de tus alas. Salmos 36: 7
Ten piedad de mí, oh Dios, ten piedad de mí, porque en ti se refugia mi alma; en la sombra de tus alas me ampararé hasta que la destrucción pase. Salmos 57: 1
Que more yo en tu tienda para siempre; y me abrigue en el refugio de tus alas. Salmos 61: 4
Porque tú has sido mi socorro, y a la sombra de tus alas canto gozoso. Salmos 63: 7
El Señor es tu guardador; el Señor es tu sombra a tu mano derecha. Salmos 121:5
Estamos cubiertos bajo sus alas como Moisés, a quien literalmente escondió para preservarlo, manifestarle su gloria y transformarlo.
Así como el sol puede ser ocultado por las nubes; su calor puede ser apagado por la lluvia y el viento, pero no hay manera de que no vuelva a provocar sombra en cualquiera que se exponga y se deje tocar por él. Puede haber tiempos de nubes, de tristeza o de lluvia en tu vida, pero si te exponés a la luz de Cristo, la sombra de Papá vuelve a aparecer porque Él es permanente y eterno.
Ruth O. Herrera
