Más valen dos que uno, porque obtienen más fruto de su esfuerzo. Si caen, el uno levanta al otro. ¡Ay del que cae y no tiene quien lo levante! Si dos se acuestan juntos, entrarán en calor; uno solo ¿cómo va a calentarse? Uno solo puede ser vencido, pero dos pueden resistir. ¡La cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente!
Eclesiastés 4: 9-12 NVI
La humildad es parte del camino hacia la plenitud. El mundo enseña que la grandeza está en sobresalir. Pero la verdadera grandeza en Cristo está en tener un correcto amor propio y no en subirse o escalar lugares a cualquier costo.
«Con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos». Esto no significa despreciarse, sino aprender a valorar la vida, el testimonio y las necesidades del otro por encima del propio ego. La humildad no es debilidad; es fuerza controlada al servicio del amor. Es la manera en que el corazón de Cristo late en el cuerpo de su iglesia.
La competencia, la indiferencia y el individualismo son moneda corriente, por eso la iglesia debe ser un espacio contracultural:
Donde no se busca el éxito personal, sino el bien común.
Donde no se oculta la necesidad, sino que se comparte y se alivia.
Donde no se busca figurar, sino servir.
Es nuestra identidad, por eso la comunidad es el lugar donde las heridas encuentran medicina en la compañía de los hermanos. La unidad no es solo un ideal, es una necesidad vital para la salud espiritual y en esa dirección debemos seguir caminando.
La unidad en la iglesia no es opcional; es parte esencial del plan de Dios. Cuando nos unimos:
Experimentamos la plenitud del Espíritu.
Manifestamos el carácter de Cristo.
Reflejamos el amor del Padre al mundo.
El desafío es dejar de vivir para nosotros mismos, y permitir que Cristo viva en medio de nosotros.
Si alguno está alegre, alégrense con él; si alguno está triste, acompáñenlo en su tristeza.
Romanos 12:15 TLA
Qué bueno será si hoy buscás oportunidades para poder expresarle a alguien…
Yo te ayudo.
Te acompaño.
Oremos y esperemos juntos tu milagro.
No estás solo/a, estoy para vos.
Ruth O. Herrera
