Tomás, uno de los doce discípulos, al que llamaban el Gemelo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. Después los otros discípulos le dijeron: —Hemos visto al Señor.
Pero Tomás les contestó: —Si no veo en sus manos las heridas de los clavos, y si no meto mi dedo en ellas y mi mano en su costado, no lo podré creer.
Juan 20: 24-25 DHH
Hoy no termines el día sin compartir y animar a otros a creer más allá del dolor.
Agradecé por la fe que da esperanza y adorá al Rey que resicitó.
