Mientras Apolos estaba en Corinto, Pablo viajó por las regiones del interior hasta que llegó a Éfeso, en la costa, donde encontró a varios creyentes. —¿Recibieron el Espíritu Santo cuando creyeron?—les preguntó.
—No—contestaron—, ni siquiera hemos oído que hay un Espíritu Santo.
En cuanto oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Después, cuando Pablo les impuso las manos, el Espíritu Santo descendió sobre ellos, y hablaron en otras lenguas y profetizaron. Había unos doce hombres en total.
Hechos 19: 1-2, 5-7 NTV
Pablo llega a la ciudad de Éfeso, se encuentra con los creyentes y lo primero que les pregunta es acerca de su relación con el Espíritu, pero ellos no tenían ni idea de esa realidad.
Entonces el apóstol les habló de una vida completa en Cristo y les dijo: “ustedes tienen que ir a otro nivel”. En este episodio especial él les impuso las manos y recibieron lenguas y profetizaban como una señal de un nuevo tiempo espiritual.
¡En ese momento todo cambió! Comenzaron a hablar en lenguas espirituales y muchos de los que los veían no aceptaban fácilmente lo que estaba sucediendo. Ahora es importante entender que no hay una fórmula, la clave no estaba en las formas, ni en las lenguas ni tampoco en que profetizaban, el cambio se produjo porque Dios mismo así lo prometió y ellos creyeron verdaderamente en lo que el apóstol les dijo. Estaban dispuestos, deseaban conocer al Espíritu Santo y lo recibieron de todo corazón.
“…el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”
En el encuentro de Jesús con Nicodemo quedo bien explicito, la vida plena depende del Espíritu y brota en nuestro interior, no tiene una sola forma de expresión, es amplia y no está estructurada por edades, clases, cultura, es la pura manifestación del poder de Dios en vasos de barro.
Jesús le contestó: —Te aseguro que el que no nace de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.
Juan 3: 5 DHH
¿Cuántas veces el Espíritu provoca un nuevo nacimiento? Necesitamos un nacimiento completo, ser realmente nuevas criaturas, y el tiempo y el proceso es personal, el trato de Dios es íntimo y detallado. Yo tengo décadas de seguir naciendo a lo nuevo que Dios me prepara cada día, porque cada día hay algo más.
Dios quiere sacarnos el control estático de nuestra vida para tomar las riendas en todo.
Quienes quieren manejar a Dios son los que quieren manejar la iglesia sin ceder su propia voluntad y aman los lugares de poder y de control. Quienes están dispuestos a ser moldeados son lo que el Espíritu transforma para ser vehículos de transformación.
El andar en el Espíritu debería ser una renovada experiencia diaria, no se trata de sobresaltos o manifestaciones llamativas sino de una conversación y amistad renovadoras con las que podamos activar en otros la paz, el consuelo, las sanidades, las palabras de sabiduría, y todas las obras que por los dones que recibimos provocan la edificación de la iglesia.
No vayas detrás de las formas ni de lo sensorial porque los hombres podemos sentir aún en el cuerpo experiencias aparentemente espirituales, reproducirlas o hasta imitarla, pero Dios te está llamado a que desarrolles una amistad con Su Espíritu y que otros puedan reconocer en vos Su carácter que es el Fruto del Espíritu sin el cual no estás verdaderamente alineado a Su Gracia.
¿Recibiste la plenitud del Espíritu en tu vida? ¿Deseas ir a otro nivel y manifestar su Presencia? … ¡TODAVÍA HAY MÁS!
Ruth O. Herrera
