En el último día, el gran día de la fiesta, Jesús puesto en pie, exclamó en alta voz: “Si alguien tiene sed, que venga a Mí y beba. El que El que cree en Mí, como ha dicho la Escritura: “De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva.”
Juan 7: 37- 38 NBLH
No te pierdas lo que Dios está tratando de hacer con vos en este preciso momento. Jesús te está mirando y con voz fuerte te dice: “El que tiene sed, venga a mí y beba”. Sigue ofreciendo la vida abundante cada día, a cada persona dispuesta a creer y ser traspasada por el obrar del Espíritu Santo.
Quizás vos todavía no conocés la profundidad de los ríos de agua de vida que pueden circular y fluir en tu vida… ¡Todavía hay más!
¿Cómo vas a buscarlo? Creyendo que cuando Jesús te habla algo se puede transformar en vos, puede crecer la fe que no tenías, salir de las creencias que te atan a las formas y empezar a experimentar lo nuevo que Dios te ofrece.
No se trata solo de si creés o no en Dios, sino de qué hacer con tu creencia. No es afuera, es adentro tuyo… el secreto está ahí. No es por lo superficial ni es en lo externo, es en lo profundo de tu persona. Tener tiempo de intimidad con Él, hasta que escuches Su voz y sea más fuerte que tu voz, y que los intereses que tengas sean más los de Dios que los tuyos propios.
Jesús ya ha provocado cambios en tu vida y todavía lo sigue haciendo, porque Su Favor está sobre tu vida.
Por todo esto sos una persona que lleva la bendición de Dios sobre los hombros.
¡Qué buenas que son las decisiones cuando limpiamos bien el pasado y permitimos que Dios construya el presente y el futuro! Hoy puede ser un gran día… el gran día en que Jesús hable fuerte, grite su bendición sobre tu vida.
Esta semana puede ser la semana en que Jesús te hable diferente, que penetre con su Espíritu en el rincón más oscuro de tu vida y se habilite una fe que no tenías.
Aunque te sientas lejos y débil como un cordero, corre hacia Jesús y vas a tener el vigor de un lobo. Si vas hacia Él como un niño después de estar en Su presencia te levantarás como un gigante, no importa tu estatura, interesa lo que Jesús haga contu vida y en tu vida.
Hemos visto milagros de todo tipo, pero podemos ver el poder del Señor manifestado y sin embargo no conocerlo. Jesús siempre te invita de manera personal, en un contexto de poder donde Él sana y te ofrece beber de su plenitud… no menos que eso, sólo así tu vida verá la gloria de Dios.
El último día del festival, el más importante, JESÚS SE PUSO DE PIE Y GRITÓ A LA MULTITUD: «¡Todo el que tenga sed puede venir a mí! ¡TODO EL QUE CREA EN MÍ PUEDE VENIR Y BEBER! Pues las Escrituras declaran: “De su corazón, brotarán ríos de agua viva”»
¡Animate a escuchar esa fuerte voz, ese grito de amor y permití de una buena vez que los ríos corran por tu interior
Ruth O. Herrera
