Totalmente sanado

Después de varios días, Jesús regresó al pueblo de Cafarnaúm. Apenas se supo que Jesús estaba en casa, mucha gente fue a verlo. Era tanta la gente que ya no cabía nadie más frente a la entrada. Entonces Jesús comenzó a anunciarles las buenas noticias. De pronto, llegaron a la casa cuatro personas. Llevaban en una camilla a un hombre que nunca había podido caminar. Como había tanta gente, subieron al techo y abrieron un agujero. Por allí bajaron al enfermo en la camilla donde estaba acostado.

Marcos 2:1-4 TLA

Incondicionales: así eran estos amigos que hicieron lo que parecía algo imposible, para provocar un milagro mayor.

Ellos fueron capaces de transgredir las normas de educación, hospedaje, y hasta de respeto por la propiedad ajena. Todo por amistad, pero principalmente por fe. No dudaron, no se detuvieron, vencieron obstáculos, reclamaron lo que sabían que podía suceder. El espacio no era suficiente, pero el ingenio fue superador para que el paralítico fuera “totalmente sanado”.

¡Qué tremendo! ¿Cuál fue la primera frase que le dijo Jesús al paralítico?: “Tus pecados te son perdonados”.

¿Por qué le dijo eso Jesús, si con solo tocarlo, el paralitico podía salir caminando de la casa? Es que, según la religión, a una persona se le podía atribuir la enfermedad por sus pecados. La conciencia del pueblo de aquel entonces era que el fruto de una desviación o de algo que no agradaba a Dios, desataba la enfermedad.

Y sus discípulos le preguntaron, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, este o sus padres, para que naciera ciego?

Juan 9:2 LBLA

Los discípulos también creían en esto y le preguntaron a Jesús por un ciego de nacimiento. El Maestro tuvo una respuesta que dejó claro que a cada persona se la debe tratar de manera personalizada: 

“No pecó ni este ni sus padres, esto es para que la gloria de Dios se manifieste en su vida.”

Nuestro lenguaje popularmente evangélico tiene algunas frases como prototipos. Es muy común escuchar, cuando oramos y predicamos, que Jesús vino a “salvar almas”. Pero en este relato Jesús muestra con autoridad que Él vino a rescatar personas completas.

Muchas veces oramos por sanidad de personas a las que nunca les hablamos de Cristo, vivimos un evangelio partido. Si oramos para que alguien se sane, sentimos que ya hicimos la tarea asignada; si le predicamos a alguien y no hace cambios inmediatos, nos frustramos. Pero Jesús, con su mirada completa y aguda, veía dentro de las personas y las trataba en forma integral.

¿Por qué Jesús le dice al paralítico: “Tus pecados te son perdonados”? Porque apuntó, exactamente, a lo que había desajustado su fuerza vital.  

No hay otra manera de explicar y de entender el Amor y la Gracia de Dios sin conocer su plan: “QUE SEAMOS TOTAL E INTEGRALMENTE SANADOS”

 

 

 

Ruth O. Herrera