Transformación

Por culpa de los madianitas, los israelitas se habían empobrecido demasiado, así que clamaron al Señor por todo el mal que les causaban los madianitas.

En ese momento Gedeón, el hijo de Joás, estaba en el lagar, sacudiendo el trigo para esconderlo de los madianitas. Y el ángel del Señor se le apareció y le dijo: «El Señor está contigo, porque eres un hombre valiente y aguerrido.»  Y Gedeón le respondió: «Señor mío, si el Señor está con nosotros, ¿cómo es que nos ha sobrevenido todo este mal? ¿Dónde están las maravillas que nuestros padres nos contaron, cuando nos decían que el Señor los había sacado de Egipto?

El Señor le dijo: «Confía en mí, porque yo estoy contigo. Tú derrotarás a los madianitas como si se tratara de un solo hombre.»

Jueces 6:6-7, 11b-13a, 16 RVC
(Énfasis del autor)

Gedeón creció pobre en lo material y en dignidad, y la imagen que tenía de sí mismo era muy pobre. Pero Dios apareció de una manera inesperada y lo reconoció de una forma opuesta a lo que él creía… “hombre esforzado y valiente”.

Recibió una misión demasiado ambiciosa para él, pero no pudo contra el plan de Dios y pasó por un proceso de cambio que le costó ¡y mucho! En el transcurso dudó, le pidió a Dios pruebas de que fuera realmente Él quien lo enviaba, insistió en sus dudas. Pero después de ese proceso de transformación fue un hebreo extraordinario.

Después de las pruebas que le pidió Gedeón a Dios, tuvo libertad para creer en lo que le decía el Señor. Dice La Palabra, literalmente en hebreo, que cuando creyó… “El Espíritu de Dios se vistió con Gedeón”

Lo que experimentó el muchacho es un misterio…  

A partir de ese momento Gedeón comenzó a “andar de gloria en gloria”. No porque Dios le dio la victoria, y seguramente su fama se extendió, tampoco porque cambió de tal manera que fue mutado en otra persona, o por ser considerado como juez en el pueblo, sino porque su vida tuvo la “absoluta certeza de quién es Dios”. 

El hombre, quien es finito, chiquito y con una vida frágil necesita identificar y ver demostraciones del poder de Dios para creer y afianzar su fe. Es parte de la naturaleza humana. Necesitamos la certeza de que alguien superior es más fuerte y nos rodea. 

Es muy bueno que Dios cuente con nosotros para su plan eterno, y muy esperanzador que nos prepare para la tarea. Nunca nos pide nada que no esté dispuesto a respaldar.

En lo personal, y como le pasó a Gedeón, me parece increíble que Dios me llame a ser parte de su equipo de trabajo. Es algo que me fuerza a buscar y a encontrar más plenitud en el Espíritu. Así que puedo decir que al ser parte en Su plan soy la primera beneficiada.

Seguramente experimentes lo mismo cada vez que aceptes Sus desafíos.

Como experimentó Gedeón, el Espíritu Santo que vive en vos se pone tu cuerpo, tu ropa, entonces te ves diferente, pero lo que es más extraordinario es que los demás te van a ver diferente porque algo de Dios empieza a aparecer en tu vida. 

Si estas dispuesta/o a las transformaciones que Papá quiere provocar en vos, este puede ser el tiempo de mayor visión y servicio ministerial. Dios quiere que seas parte de la libertad que otros necesitan. Pensar en ser un libertador, una libertadora parece mucho… pero estamos llamados a serlo.

Ruth O. Herrera