Un encuentro diferente

Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti Señor roca mía y redentor mío.

Salmos 19:14 (RVR60)

 

Meditar no es patrimonio solo del cristianismo, la mayoría de las religiones motivan a la meditación. De hecho, también es una de las técnicas que usan muchas escuelas de relajación.

Este texto de los salmos dice:  “voy a la quietud de la presencia de Dios”, y nosotros sabemos que hay una presencia viva a la cual acudimos.  Es en esa quietud, cuando sereno mis pensamientos puedo encontrarme con la presencia de Dios,  justamente para ese tratamiento especial. Es como un spa espiritual. No es una técnica de oración, es  la oración que mueve montañas y las mueve porque el poder de Dios las mueve.

 

A veces nosotros nos movemos por consejos o por protocolos rutinarios. Cuando oramos a la mañana temprano, leemos las Escrituras y luego nos vamos a trabajar, o podemos apartar un horario a la tarde cuando volvemos a casa, como un circuito, es cuando tenemos que salir de esos protocolos y funcionar bien en “la religión”,  ese es el momento de empezar a vivir una relación diferente. A veces luchando con alguna situación, otras  sintiéndonos  como destrozados, pero decidiendo ir a la  quietud que nos permita encontrar a Dios y además nos permita encontrarnos con nosotros mismos y nuestros propios pensamientos.

 

Cuando uno está presente a sí mismo y presente a Dios empiezan a suceder los cambios. En Dios uno se encuentra con sus emociones;  examina  los pensamientos que van y vienen; se detiene de manera especial, distinta porque ha apartado ese momento.

Pastor Hugo Herrera

 

Hace tiempo que se han instalado en nuestra sociedad varias filosofías de vida de origen oriental que proponen la meditación como medio para alcanzar un estado de bienestar espiritual que influye también en la salud física. Existen diferentes propuestas y es bastante común escuchar a alguien famoso que reconozca que la meditación forma parte de sus hábitos diarios y enumere los beneficios que le proporciona.  Está incluso científicamente demostrado que esta práctica produce modificaciones en nuestro cableado cerebral. Ahora bien, meditar en Dios es totalmente distinto. Dirigimos nuestros pensamientos a una persona. Nos enfocamos en Sus virtudes, afirmamos nuestra dependencia de Él, aprendemos a confiar en su poder y bondad. Los salmos a menudo mencionan el enfoque que el poeta le daba a su tiempo de encuentro con Dios.

Te propongo dos ejemplos:  En el primer texto observamos que el salmista se prepara para el encuentro con el Señor y toma dos decisiones:  -Su meditación será dulce -Se regocijará en Él

 

Dulce será mi meditación en él; Yo me regocijaré en Jehová.

Salmos 104:34 RVR60

 

En cambio, en el verso que sigue, David habla del resultado de ese tiempo en comunión. Compara la calma que experimenta en la presencia del Señor con la seguridad que siente un niño cuando está en el regazo de su madre. Los comentaristas bíblicos difieren en cuanto a la situación que originó este poema, en lo que sí están de acuerdo es que se produjo en un tiempo de crisis.

 

Estoy en calma, estoy tranquilo, como un niño en el regazo de su madre, como un niño, así estoy yo.

Salmos 131:2 (BLP)

 

El secreto no está en ser metódico ni en ser espontáneo. Nuestra vida está llena de hábitos cotidianos que son buenos. El hábito de orar todos los días a determinada hora no es automáticamente sinónimo de ritual vacío si no, observemos lo que la Escritura nos dice acerca de un  fiel joven judío que estaba cautivo en un país extraño…

Sin embargo, cuando Daniel oyó que se había firmado la ley, fue a su casa y se arrodilló como de costumbre en la habitación de la planta alta, con las ventanas abiertas que se orientaban hacia Jerusalén. Oraba tres veces al día, tal como siempre lo había hecho, dando gracias a su Dios.

Daniel 6:10 (NTV)

(Énfasis del autor)

 

Tu vínculo diario con Papá, el hábito pleno de sentido, no el ritual, harán la diferencia. Hoy el Señor te invita a ir a su encuentro con la certeza de que Él te espera y te escucha.