A los que están dispuestos a escuchar, les digo: ¡amen a sus enemigos! Hagan bien a quienes los odian. Traten a los demás como les gustaría que ellos los trataran a ustedes. Si solo aman a quienes los aman a ustedes, ¿qué mérito tienen? ¡Hasta los pecadores aman a quienes los aman a ellos! Y si solo hacen bien a los que son buenos con ustedes, ¿qué mérito tienen? ¡Hasta los pecadores hacen eso! Y si prestan dinero solamente a quienes pueden devolverlo, ¿qué mérito tienen? Hasta los pecadores prestan a otros pecadores a cambio de un reembolso completo. ”¡Amen a sus enemigos! Háganles bien. Presten sin esperar nada a cambio. Entonces su recompensa del cielo será grande, y se estarán comportando verdaderamente como hijos del Altísimo, pues él es bondadoso con los que son desagradecidos y perversos. Deben ser compasivos, así como su Padre es compasivo.
- Lucas 6.27; 31-36 NTV
(Énfasis del autor)
Durante toda esta semana estuvimos reflexionando juntos acerca de acciones concretas que podemos realizar para bendecir a los que necesitan. Hoy, nuestro Maestro y Señor nos propone ir un paso más allá: ¡extender esa ayuda nada menos que a nuestros enemigos! Es una propuesta muy fuerte, hasta diría descabellada. No tiene ningún sentido y es imposible de realizar si no elegimos manifestar el ADN de nuestro Padre celestial.
Lo normal y lo esperable es que amemos, hagamos bien y prestemos dinero (esa es la progresión que hace Jesús) a aquellos con quienes nos llevamos bien. Ahora, si solo hacemos eso no estamos manifestando realmente la obra redentora de Jesús ni el fruto del Espíritu. De hecho, hay gente que es voluntaria en distintas ONG u organizaciones sociales que ayudan a otros, dan de comer y proveen recursos para distintas necesidades. Sin embargo su motivación es muy diferente.
Nuestro país desde hace años atraviesa una crisis y división social. Las ideologías de todo tipo han trazado una línea de separación y de enfrentamiento entre quienes piensan diferente.
¿No te llama la atención el uso de lenguaje violento, hasta bélico en los titulares de los distintos contenidos digitales o televisivos?
Esta forma de hablar impregna la educación, las redes sociales, y no distingue edades.
Quizás lo hayas experimentado en carne propia cuando al manejar un auto o usar el transporte público, caminando por calles muy concurridas, en negocios, bancos, en el trabajo, etc; el humor de la gente te atraviesa, la irritabildad es notoria y puede manifestarse con menosprecio. Lo vemos con más intensidad en las ciudades más populares en las que la gente encimismada no tiene el tiempo ni el deseo de detenerse por el otro.
En ese clima cotidiano llevamos adelante nuestra vida y es en este contexto y sociedad donde Jesús nos pide que hagamos algo que va en contra de nuestra naturaleza caída… ¡que no actuemos de la misma manera!
Papá nos enseña y pide que marquemos la diferencia con nuestras acciones. Que amemos a los que creemos que no lo merecen y lo demostremos con acciones.
Si así lo hacemos, según las propias palabras de Jesús:
…se estarán comportando verdaderamente como hijos del Altísimo, pues él es bondadoso con los que son desagradecidos y perversos. Deben ser compasivos, así como su Padre es compasivo.
Prestá atención a que no dice “así serán hijos del Altísimo” porque ya se sabe que lo somos, sino que la propuesta de Cristo es que más allá de nuestros sentimientos naturales de rechazo, deseos de justicia propia y a veces hasta de venganza, cuando los cristianos deciden hacer bien a los que no los tratan bien se estarán comportando verdaderamente como hijos del Altísimo.
Que el Señor te impregne de su compasión y bondad de tal manera que puedas portarte como Él.
Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben a su Padre que está en los cielos.
- Mateo 5. 16 NVI.
Mónica Lemos
(Editado)
