En cuanto al hijo de la esclava, yo haré que también de él salga una gran nación, porque es hijo tuyo.
Génesis 21: 13 DHH
El que nunca ha vivido nada, que ve pasar la vida, que no tiene la riqueza de fe de aquel que cayó una y otra vez y se volvió a levantar, no entiende esta palabra.
Lo que te resulta difícil es lo que te debe recordar que: “no hay nada difícil para Dios” y que “tiene diversidad de milagros”.
Recurrí al Señor, y él me contestó, y me libró de todos mis temores. Los que miran al Señor quedan radiantes de alegría y jamás se verán defraudados.
Salmo 34: 5-6 DHH
Una mujer que concibe a los 100 años es un gran milagro. Pero si vivís en el orden de “ser alumbrada, alumbrado”, no sólo vivirás radiante, sino que verás con los ojos de Dios.
Para Agar ahí estaba el agua, símbolo de lo que vendría, del futuro; ahí estaba el milagro de la vida, ahí estaba su ánimo. De hecho, Dios le habló a ella y multiplicó su herencia. Se convirtieron en una gran nación, aunque no había sido el plan original de Dios.
Generalmente, cuando no nos alineamos a la voluntad de Dios los resultados pueden ser contradictorios y difíciles, por eso el vivir mirando al señor nos alinea a su voluntad y nos enseña a reconocer su voz.
Es necesario que levantes los ojos al cielo, que llenes tu vida de Dios y habrá un resultado maravilloso, aunque ahora no lo veas. Aunque te caigas te vas a levantar.
Cuando el desierto se hace interminable, las piernas pesan y la voluntad se agota; hay un pozo de bendiciones frente a vos. Quizás no sea el que deseas o estés buscando, tal vez, por no ser lo que esperabas, dudes de que sea Dios quien te esté proveyendo, pero date tiempo y la oportunidad de probar esa respuesta. Seguramente te vas a sorprender de lo que Dios te tiene preparado.
Pastores Ruth y Hugo Herrera
