Mis amados hermanos, pase lo que pase, alégrense en el Señor. Nunca me canso de decirles estas cosas y lo hago para proteger su fe.
Filipenses 3:1 NTV
¡Qué difícil! Ayer mismo hablando con una persona con problemas me resultó muy complicado ayudarla a realimentar su fe.
A todos en algún momento nos cuesta alimentar nuestra alegría.
La alegría del cristiano es el tema recurrente de la carta a los Filipenses. Las palabras «gozo», y «regocijo» se utilizan dieciséis veces en esta carta.
A esta carta se la menciona como «la carta del gozo«.
Al leerla se ve a simple vista que el apóstol le insiste a esa iglesia a tener una actitud de alegría. Es a esta congregación que le habla del gozo con tanta vehemencia, más que en el resto de sus cartas. Y su autoridad radica justamente en su propia experiencia.
Pablo sabía de primera mano el beneficio de mantenerse optimista que sostiene la esperanza y la fe. Es increíble como el Apóstol estando encarcelado dice que debían regocijarse.
El gozo del Señor no debe estar condicionado por nuestras circunstancias, sino más bien por sus promesas. Ese era el secreto de Pablo para mantenerse regocijado siempre.
Por eso, mis queridos hermanos, a quienes tanto deseo ver; ustedes, amados míos, que son mi alegría y mi premio, sigan así, firmes en el Señor.
Filipenses 4:1 DHH
La sociedad, la iglesia, nuestras familias necesitan una experiencia de alegría recurrente, aunque es difícil pero el Espíritu Santo es fuente de plenitud y por eso es posible que nos provoquemos al gozo, la expectativa de algo mejor, la paz en tiempos de turbulencia. Decidirnos a la risa, al descanso y tener una mirada esperanzadora.
El buen humor nos ayuda a enfrentar la realidad
El optimismo ayuda a mantenernos saludables. Todos sabemos el riesgo de vivir en constante stress.
Creer que podemos tener gozo a pesar de… asegura el buen compañerismo con quienes nos rodean y sobre todo nos ayuda a reflejar la obra del Espíritu Santo.
Vos y yo somos hijos de un Papá que tiene buen humor.
¡Dios el Señor ha subido a su trono entre gritos de alegría y toques de trompeta!
Salmo 47: 6 DHH
Jesús era un muchacho que animaba a otros y creía en la alegría aún en tiempos de tristeza. Él dijo:
Felices los que están tristes, porque Dios mismo los consolará. Felices los humildes, porque Dios les dará en herencia la tierra. Felices los que desean de todo corazón que se cumpla la voluntad de Dios, porque Dios atenderá su deseo.
Mateo 5: 4-6 BLP
Este es el Dios del que predicaba el apóstol Pablo y le enseña a la iglesia de Filipo, el mismo Padre que nos alienta en tiempos difíciles y nos da esperanza.
Me has preparado un banquete ante los ojos de mis enemigos; has vertido perfume en mi cabeza, y has llenado mi copa a rebosar.
Salmo 23: 5 DHH
“La invitación urgente de Pablo a la alegría no es una expresión emotiva, una especie de deseo o de felicitación; es un imperativo basado en un contexto teológico muy concreto.
El punto de partida es la experiencia del AT, las victorias alcanzadas cuando el pueblo se acerca a Dios, lo hace siempre en un contexto de gozo.
En Pablo se trata de la cercanía de Cristo, del contacto con él; allí está el imperativo de su alegría.
Tomado de Mercaba, diócesis de Cartagena-Murcia
Nehemías continuó diciendo: «Vayan y festejen con un banquete de deliciosos alimentos y bebidas dulces, y regalen porciones de comida a los que no tienen nada preparado. Este es un día sagrado delante de nuestro Señor. ¡No se desalienten ni entristezcan, porque el gozo del Señor es su fuerza!
Nehemías 8: 10 NTV
(Énfasis del autor)
Ruth O. Herrera
