Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; y tú perdonaste la maldad de mi pecado.
Salmo 32:5 RV1960
David hace aquí una declaración extraordinaria y toma la decisión correcta, porque el pecado tiene maldad porque tiene un fin destructor. Hasta acá la parte más fuerte del salmo, porque nos habla con claridad, casi a veces exhortativa.
Yo estoy llegando a la conclusión de que es difícil experimentar las bendiciones de Dios si estamos fuera de su cobertura. No podemos pretender que Dios nos bendiga si yo soy como una burbuja aislada y estoy experimentando otros tipos de cambios climáticos, si vivo en una biósfera y estoy creciendo sin raíces.
Jesús dijo “el reino de los cielos se ha acercado” y la propuesta de Dios es que yo viva bajo esta cobertura donde Él me va a nutrir, me va a alimentar, me va a sustentar, me va a sacar todas las cosas que son un impedimento para que pueda crecer.
No puedo experimentar la bendición de Dios si vivo fuera de los planes de Dios. Es así, recorro la Biblia y no veo que una persona sea enteramente bendecida si no vive en Sus planes, por eso es importante en este tiempo que nos toca vivir estar bajo la cobertura de Dios.
A todos nos suceden cosas. Sufrimos enfermedades, atravesamos conflictos, tenemos distintas dificultades. El tema es ¿qué pasa dentro de mí durante esos procesos? Cuando estoy pasando una circunstancia difícil, ¿cómo reacciono?
Pastor Milton Cariaga
Cuando utilizamos el término “cobertura” a veces puede ser malinterpretado. Podemos llegar a pensar que tenemos que cumplir una serie de pautas para experimentar la aprobación de Dios, y eso de algún modo anularía la gracia o la haría menos efectiva. La realidad es que Papá quiere que podamos ver el cuadro completo, la gracia significa tener conciencia de que Alguien pagó por mis equivocaciones, arrogancias, pecado o como quieras llamarlo. No es que la deuda no existe, sino que como era imposible de pagar, vino alguien y se ofreció voluntariamente a hacerlo en tu lugar y en mi lugar.
La Palabra dice:
Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.
Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.
Juan 1:14, 16-17 (RVR60)
Precisamente porque Jesús trajo la gracia a nuestra vida es que podemos mantener limpio nuestro canal de comunión con Dios y estar bajo su cobertura. Nuestra tarea consiste en mantenernos sensibles a la voz del Espíritu Santo que nos muestra qué cosas entristecen el corazón de Papá y tomar la decisión de confesarlas, decírselas, no encubrirlas.
La obra de Cristo ya nos ha liberado de la necesidad de escondernos bajo “hojas de higuera”.
Mónica Lemos
