Una fe visible

Pero no es posible agradar a Dios sin tener fe, porque para acercarse a Dios, uno tiene que creer que existe y que recompensa a los que lo buscan.

Hebreos 11:6 (DHH)

Hemos sido invitados a ver a un Dios invisible que se manifiesta por la fe de manera visible. Por eso la fe es tan importante en la vida del cristiano, porque sin fe es imposible agradar a Dios, y esa fe se manifiesta a través de las obras.

Las obras manifiestan nuestra fe en que Dios obra milagros y prodigios, y aún en las cosas que no vemos o percibimos Él manifiesta su gloria aquí en la tierra a pesar de nuestra limitación.

Debemos actuar en fe, reconociendo a Dios para entender que los cielos están abiertos.

Pastor Milton Cariaga

Hermanos míos, ¿de qué puede servir que alguien diga que tiene fe si no hace el bien? ¿Lo podrá salvar esa clase de fe?  Supongamos que un hermano o hermana tiene necesidad de vestido o comida.  Llega uno de ustedes y le dice: «¡Que Dios lo bendiga, abríguese y aliméntese!» Sin embargo, si no le da lo que realmente necesita en ese momento, ¿de qué sirve?  De la misma manera, si la fe no está acompañada de hechos, así sola está muerta. De manera que así como un cuerpo que no tiene espíritu está muerto, así también una fe que no tiene hechos está muerta.

Santiago 2:14-17; 26(PDT)

La Biblia dice que no podemos agradar a Dios sin tener fe en Él. Es lógico, aún si lo vemos desde el punto de vista puramente humano es muy difícil acercarse a alguien y entablar relación con él si no nos parece una persona creíble, nuestro trato con esa persona será superficial, tal vez cortés pero nunca llegaremos a intimar y compartir con él nuestros deseos y necesidades más profundos.

La idea de este devocional no es debatir ni teorizar sobre la fe, es un tema muy amplio y profundo. Si cada uno de nosotros mira su interior, posiblemente descubra áreas en las cuales su fe es oscilante y a veces tambalea. No somos los campeones de la fe, pero podemos ir creciendo en ella a medida que conocemos más profundamente el obrar de Papá con los suyos.

Abraham fue llamado el padre de la fe sin embargo, si leemos toda su historia podemos detectar dudas, incredulidad y hasta momentos en que mintió para salvarse cuando creyó que su vida corría peligro. A pesar de todo eso, el Padre lo consideraba un hombre de fe, ¿Por qué? porque aprendió a descubrirla y a hacerla crecer experimentando la fidelidad de Dios en medio de sus miserias y debilidades de carácter.

En el Nuevo Testamento Santiago nos recuerda que la fe necesariamente produce buenas obras como resultado. Hechos concretos que muestran que podemos ayudar al que está en necesidad porque creemos que el Señor es proveedor, somos capaces de persistir orando por alguien enfermo porque creemos que Cristo puede sanarlo y ejercitamos nuestra fe aún cuando la falta de respuestas nos descoloca, porque sabemos que el obrar de nuestro Salvador es más amplio que nuestra mente, no podemos entender todos sus planes con nuestro conocimiento limitado e imperfecto.

Cada día deberíamos reconocer la soberanía de Dios en el marco de nuestra incapacidad de entenderla…. “porque sus pensamientos son más amplios que nuestros pensamientos”,

como cuando un niño no llega a comprender la firme decisión de su mamá ante el jarabe tan desagradable que le obliga a tomar, o la exigencia de un profesor ante los exámenes de los postulantes en la carrera de medicina, ni hablar de la impaciencia de quien llega tarde a su cita y tiene que esperar más de lo normal en el paso a nivel del ferrocarril ; estos son muy simples ejemplos, pero tratan de mostrar lo difícil que nos resulta ser pacientes para aceptar lo que no entendemos.

Hay situaciones que desafían tu fe y la mía porque no entendemos… y hasta desconfiamos que Dios esté en control. Es parte de nuestra naturaleza, por eso desde tiempos muy lejanos el salmista nos anima a no decaer, a alimentar nuestra fe bañándola de esperanza.

Sin embargo, yo confío en que veré la bondad del Señor    mientras estoy aquí, en la tierra de los vivientes.

Salmo 27: 13 (NTV)

Esta es una confianza que vos y yo podemos tener y desde ese lugar caminar en las obras que Dios preparó de antemano, para mostrar que realmente papá recompensa a aquellos que sinceramente lo buscan para ser de bendición a otros.