Una noche inolvidable

Era la hora de cenar, y el diablo ya había incitado a Judas, hijo de Simón Iscariote, para que traicionara a Jesús. Jesús sabía que el Padre le había dado autoridad sobre todas las cosas y que había venido de Dios y regresaría a Dios.  Así que se levantó de la mesa, se quitó el manto, se ató una toalla a la cintura y echó agua en un recipiente. Luego comenzó a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura.

Juan 13:2-5 NTV
(Énfasis del autor)

Una noche reveladora, un antes y un después. Una nueva dimensión. Un nuevo mandamiento, dudas, palabras de ánimo, la gran promesa… más dudas.

Esta fue la noche en que Jesús habló con más claridad de su muerte, tanto que provocó dudas en sus amigos. Eran varias las cosas que Él quería afirmar en sus discípulos, pero al lavar sus pies fue absolutamente contundente en mostrarles qué clase de hombres deberían ser cuando no estuviera.

— ¿Entienden lo que acabo de hacer? Ustedes me llaman “Maestro” y “Señor” y tienen razón, porque es lo que soy. Y, dado que yo, su Señor y Maestro, les he lavado los pies, ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Les di mi ejemplo para que lo sigan. Hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes.

Juan 13: 12b-15 NTV
(Énfasis del autor)

“Cuando Jesús tomó la toalla y el lebrillo para lavar los pies a sus discípulos, no solo asumió el humilde papel del siervo, sino que evidenció seguridad sicológica, esencial en un líder. El estilo de vida y las lecciones de Jesús establecen el modelo para una nueva clase de líder (…) El siervo-líder cumple sus funciones seguro de sí mismo, esto es, sabiendo lo que Dios le ha confiado, y descansando en la confianza de que la mano de Dios ordena su destino personal (…) El líder piadoso es aquel que se inclina para ayudar a otros, que considera a los demás por encima de sí mismo (…), que pone su vida por otros (…), que busca servir antes de ser servido (…). Mientras una persona no esté dispuesta a lavar los pies a otros, no está calificada para ser un líder del reino”

Comentario de la Biblia Plenitud

Pero Jesús los llamó, y les dijo: —Como ustedes saben, entre los paganos los jefes gobiernan con tiranía a sus súbditos, y los grandes hacen sentir su autoridad sobre ellos.  Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que entre ustedes quiera ser grande, deberá servir a los demás; y el que entre ustedes quiera ser el primero, deberá ser su esclavo. Porque, del mismo modo, el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por una multitud.

Mateo 20: 25—28 DHH
(Énfasis del autor)

Es tremenda la imagen de un rey postrado a los pies de sus súbditos, de un presidente haciendo el trabajo de un obrero, de un millonario mendigando, o sea, un acto de cambio de roles, totalmente inentendible. El término griego que describe este acto es kenosis, significa despojarse, vaciar, un acto de renuncia. Jesús, enteramente divino, de rodillas frente a los hombres.

Me emociona saber cuánto amó y ama el Rey de reyes. No necesitó aplausos ni reconocimientos, Él fue, es y será el Gran Yo Soy.

Hoy, ¿somos capaces de ser los que sirven a otros?, ¿qué somos capaces de exponer?, ¿a qué somos capaces de renunciar?

Lo asumas o no, sos un líder, porque sos discípulo, discípula de Cristo fuiste llamado, convocada a liderar. A ser de los que, aunque sea difícil, lava los pies de quien necesita ver a Cristo. 

Ruth O. Herrera