Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre. Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada. Levántate, ve por la tierra a lo largo de ella y a su ancho; porque a ti la daré.
Génesis 13:14-17
(énfasis del autor)
Dios le propuso una nueva experiencia de vida a Abraham, lo confrontó con una alternativa desconocida, y él hizo su elección.
¡Es extraordinario! Dios le dijo a Abraham que se pusiera en pie y se dispusiera a otro cambio porque Él le iba a entregar Su promesa y haría un pacto. Entonces Abraham eligió remover su tienda.
¿Estarías dispuesto, dispuesta a ponerte en movimiento para atrapar las promesas de Dios? A veces somos llamados a permanecer, pero otras a movernos, externa o internamente. El pasado nos es familiar, parece darnos una sensación de seguridad, porque sabemos a qué atenernos, intuimos qué podemos esperar. Pero, ¿qué pasa cuando ese pasado o manera de vivir daña e interrumpe el propósito de Dios?
Tenés que seguir limpiando tu pasado, y filtrando tus recuerdos, crisis muy fuertes o que te desestabilizaron. Son situaciones que necesariamente tenés que entregarle a Dios, y no sólo una vez…
Hay personas que fueron abusadas, lastimadas, maltratadas o abandonadas, que vivieron en medio de peleas, y Dios quiere darles una y otra oportunidad de esperar un buen futuro. A aquellos hombres y mujeres que hicieron silencio ante lo que parece irreparable y no se atrevieron a “levantar su tienda” hoy Dios les recuerda que para todos Él tiene una promesa. A todos Dios les renueva una y otra vez el pacto de bendición.
Si esta palabra es personal para vos, buscá un tiempo hoy para escuchar y dejarte ministrar por Dios. Que tu oración sea “Papá, mostrame una nueva tierra”.
Si en algun área de tu vida tu tienda está casi destruida y tu herencia padece la falta de bendición, recordá que Dios sigue siendo el mismo hoy ayer y por los siglos y en este tiempo.
Hoy mismo podés elegir a quién creerle: a tus recuerdos, tus pensamientos obstinados y tu poca fe; o al Dios de Abraham, Isaac y Jacob, Creador del cielo y la tierra, Señor de señores y Salvador Eterno.
Dios promete y cumple.
Ruth O. Herrera
Yanett Sokur
