Unidad perfecta

¿Hay algún estímulo en pertenecer a Cristo? ¿Existe algún consuelo en su amor? ¿Tenemos en conjunto alguna comunión en el Espíritu? ¿Tienen ustedes un corazón tierno y compasivo? Entonces, háganme verdaderamente feliz poniéndose de acuerdo de todo corazón entre ustedes, amándose unos a otros y trabajando juntos con un mismo pensamiento y un mismo propósito. No sean egoístas; no traten de impresionar a nadie. Sean humildes, es decir, considerando a los demás como mejores que ustedes. No se ocupen sólo de sus propios intereses, sino también procuren interesarse en los demás.

Filipenses 2:1-4 NTV

“No puedes ser todo lo que Dios quiere que seas y cumplir los propósitos para los que fuiste puesto en este planeta sin ninguna ayuda. ¡Nos necesitamos los unos a los otros y nos pertenecemos los unos a los otros en el cuerpo de Cristo!”.

Pablo no escribe estas palabras como un consejo de convivencia, sino como una expresión del misterio del evangelio: la iglesia está llamada a vivir unida porque Cristo mismo es la esencia de esa unidad.

En realidad, habla de un tipo de unidad que no es humana, sino divina. Cuando Pablo dice: “si sienten algún estímulo en su unión con Cristo, algún consuelo en su amor, algún compañerismo en el Espíritu”, está diciendo que la fuente de la comunión no es el esfuerzo humano, sino la obra de Dios en nosotros.

Nos une el amor del Padre. Nos fortalece la gracia del Hijo. Nos guía la comunión del Espíritu Santo. La unidad de la iglesia es, podríamos decir, un reflejo de la Trinidad. La unidad perfecta. Muchos miembros, pero un solo cuerpo. La unidad no es solo una estrategia para la iglesia, es el eco del corazón de Cristo en la tierra.

Por eso cuando recibimos a alguien lo recibimos para ser parte de esta unidad… una unión indivisible si Dios es quien la siembra y dejamos que su Espíritu nos desarrolle en ella.

Algunas de las ideas que desarrolla el pastor Rick Warren son tan oportunas como necesarias para desarrollar una iglesia llena de vida y vida abundante…

«Nos necesitamos los unos a otros y nos pertenecemos los unos a otros en el Cuerpo de Cristo».

«Fuiste creado por Dios y para Dios, y hasta que lo entiendas, tu vida no tendrá ningún sentido».

«La verdadera humildad no es pensar menos de ti mismo; es pensar menos en ti mismo».

«El mejor regalo que le puedes dar a alguien es tu tiempo».

Te propongo que al terminar este tiempo oremos juntos:

Señor Jesús, gracias porque no miraste tu propio interés, sino que te entregaste por amor, enseñándonos a vivir en humildad y unidad. Ayudame a promover y provocar que tu iglesia sea un reflejo de tu corazón, un testimonio vivo de tu gracia y un lugar donde cada persona encuentre vida, consuelo y paz. Amén.

 

 

Ruth O. Herrera