Entonces el rey Nabucodonosor se puso de rodillas delante de Daniel, inclinó la cabeza hasta el suelo y mandó que leofrecieran sacrificios e incienso. Después le dijo —Verdaderamente el Dios de ustedes es el más grande de todos los dioses; es el Señor de los reyes y el que revela los misterios, pues tú has podido descubrir este misterio.
Luego el rey puso a Daniel en un alto puesto y le hizo muchos y espléndidos regalos; además lo nombró gobernador de la provincia de Babilonia y jefe supremo de todos los sabios de aquella nación.
A petición de Daniel, el rey puso a Sadrac, Mesac y Abed-negó en importantes cargos de la administración de la provincia de Babilonia. Daniel mismo se quedó en la corte del rey.
Daniel 2.46 DHH
Amigos en las malas y en las buenas.
¡La recompensa fue tan grande que Daniel no podía disfrutarla solo!
Daniel intercedió por sus amigos, porque habían hecho un trabajo en equipo. Juntos habían logrado el milagro. Sincronizados en la oración y de acuerdo en los planes.
Llegaron juntos al exilio, y juntos marcaron un nuevo camino al rey y su reino.
Esta no sería la última vez que los amigos tendrían que pasar momentos difíciles, pero estaba establecido entre ellos un vínculo que no rompió ni el peligro, ni la angustia, ni las decisiones difíciles, porque estaban de acuerdo en lo principal: su amor a Dios.
Juntos en las buenas y en las malas.
Sadrac, Mesac y Abed-nego contestaron: —Oh Nabucodonosor, no necesitamos defendernos delante de usted. Si nos arrojan al horno ardiente, el Dios a quien servimos es capaz de salvarnos. Él nos rescatará de su poder, su majestad; pero aunque no lo hiciera, deseamos dejar en claro ante usted que jamás serviremos a sus dioses ni rendiremos culto a la estatua de oro que usted ha levantado. Entonces Nabucodonosor se enfureció tanto con Sadrac, Mesac y Abed-nego que el rostro se le desfiguró a causa de la ira. Mandó calentar el horno siete veces más de lo habitual.
Daniel 3: 16-19 NTV
La versión bíblica de los Setenta de esta historia añade dos partes adicionales que tienen lugar mientras los tres jóvenes están dentro del horno. En la «oración de Azarías», Azarías confiesa sus pecados y los pecados del pueblo de Israel y pide a su Dios que los salve para demostrar su poder a los babilonios. Entonces un ángel acude y hace que el interior del horno se vuelva fresco y agradable, y los tres jóvenes cantan un himno de alabanza a su Dios por salvarles, la «Canción de los Tres jóvenes».
El Canto de los tres jóvenes en el horno es un pasaje deuterocanónico que aparece tras el Daniel3:23 en las Biblias católicas y ortodoxas, así como en la traducción griega antigua de la Septuaginta. No es reconocida como canónica por las tradiciones protestantes, considerándola como una adición apócrifa.
Tomado de Internet
En nuestras versiones bíblicas este canto, dentro de aquel horno, no lo encontramos. Pero me gusta mucho pensar en estos tres muchachos acompañados por un ángel en un gigantesco horno adorando, tal como hicieron Pablo y Silas en la cárcel.
El unirnos a nuestros amigos para adorar en medio de las peores circunstancias, siempre trae recompensa. En la unidad la adoración se agiganta, y conmueve la tierra y atrae los cielos.
El rey exclamó: «Bendito sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego, que envió a su ángel para salvarlos. Tanto confían ellos en su Dios, que no quisieron obedecer mis órdenes. ¡Estaban dispuestos a morir, antes que adorar a otro dios!
Daniel 3:28 TLA
Impresionante, increíble historia del poder de Dios manifestado por la fidelidad y la empatía de estos amigos.
Ponerse de acuerdo para bendecir, para llevar visión, para establecer Reino, es plan de Dios.
Jesús también necesitó de sus amigos y se respaldó en ellos. Y por esta misma razón nos llamó sus amigos y nos dio amigos.
La amistad es voluntad de Dios, cuídala y disfrútala.
En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia. Proverbios 17:17
Ruth O. Herrera
