Después de esto, el Señor escogió también a otros setenta y dos, y los mandó de dos en dos delante de él, a todos los pueblos y lugares a donde tenía que ir.Les dijo: «Ciertamente la cosechaesmucha, pero los trabajadores son pocos. Por eso, pidan ustedes al Dueño de la cosecha que mande trabajadores a recogerla.
Lucas 10:1-4; 8-9 (DHH)
¡Me resulta tan lindo e interesante que El Señor los envió de dos en dos!
¿Alguna vez sentiste que sos el único cristiano en tu trabajo, en el club, en la escuela, en la facultad? ¿Alguna vez sentiste que eras el único sapo de otro pozo?
Imaginate, cuando empezó su tarea Jesús estaba solo, pero tenía en claro qué tenía que hacer y después sus discípulos empezaron a acompañarlo, Jesús los envió de dos en dos.
No estamos solos.
La propuesta del Señor es que podamos avanzar como iglesia, ahí donde Él nos plantó. ¿Dónde está tu aldea? No la pelees solo, buscá el apoyo de otro cristiano. Hay propósito de Dios donde estamos plantados: en el trabajo, en el club, en la familia. Dios quiere ungirte y su Espíritu Santo te dará las palabras que necesitás para ser de bendición a la gente que te rodea. Pero sé consciente, no pelees solo la batalla. Y si te sentís abrumado y sos el único, levanta el teléfono, mandá un mensaje, pedí a algún líder, a algún hermano que ore con vos por tus compañeros o amigos que necesitan conocer a Dios.
La Biblia dice que: Mejores son dos que uno…Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero.
Eclesiastés 4: 9 y 10a (RVR60)
Unámonos porque Dios es el que nos planta en cada lugar para que seamos luz y llevemos su amor. Nosotros formamos parte de una congregación local, pero además Dios tiene hijos en todas partes del mundo.
Cuando hablamos de no estar solos también estamos hablando de que Dios está poniendo hijos estratégicamente en distintos lugares y les ha dado dones y ministerios distintos, que pueden complementar aquellos que nos ha dado a nosotros.
Pastor Gabriel Nonini
Llamativamente, la Escritura enfatiza muchas veces esta necesidad de la comunidad, de estar juntos, de trabajar unos con otros. Si sos sociable y disfrutas de estar rodeado de gente, la propuesta te parece excelente; ahora si sos alguien solitario, es probable que en algunos casos te sientas un poco incómodo y tengas que hacer esfuerzos para adaptarte. En primer lugar, porque Jesús lo dijo, y además porque podemos alcanzar resultados y bendecir a mayor cantidad de personas cuando nos unimos a otros que si lo hacemos solos. Los dones y talentos de un hermano, si los usa de una manera sana, bendicen y potencian a otro. También si alguien pasa un mal momento, otro puede ayudarlo a superar esa dificultad. Hay un texto muy conocido que citamos muchas veces, pero sin tener en cuenta su sentido completo.
También les digo lo siguiente: si dos de ustedes se ponen de acuerdo aquí en la tierra con respecto a cualquier cosa que pidan, mi Padre que está en el cielo la hará. Pues donde se reúnen dos o tres en mi nombre, yo estoy allí entre ellos.
Mateo 18: 19-20 NTV
La iglesia es una familia, una comunidad de fe y no es raro que surjan diferencias de opinión, desavenencias, malos entendidos y otros problemas que afecten las relaciones. La propuesta del reino es que tomemos la iniciativa para solucionarlas, y que vivamos sin cuentas pendientes con nuestros hermanos. Hay que ponerse de acuerdo, no solo para orar por alguna necesidad específica, porque cuando nos reunimos en su nombre, podemos tener la seguridad de que Cristo está en medio de nosotros.
La Palabra es muy clara al respecto: Desde el Antiguo Testamento Amós nos pregunta:
¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?
Amós 3: 3 RVR60
Podemos salir de dos en dos, podemos reunirnos de vez en cuando y luego cada uno hace su vida, pero no podemos andar, caminar juntos hacia lo que Dios tiene para nosotros si no nos ponemos de acuerdo. Nuestro deseo genuino es comunicar el mensaje de vida que Cristo nos encargó. No es bueno estar solos. Hagámoslo. De dos en dos, de tres en tres, pero puestos de acuerdo.
Te dejo algunas preguntas para que pienses en tus momentos de intimidad con Dios
¿Te cuesta ponerte de acuerdo con otros hermanos?
¿Por qué?
¿Qué podrías decir o hacer para solucionarlo?
¿Estás dispuesto?
Mónica Lemos
