Venga tu Reino

Una vez, Jesús estaba orando en cierto lugar. Cuando terminó, uno de sus seguidores le dijo: —Señor, enséñanos a orar, así como Juan les enseñó a sus seguidores.

Entonces Jesús les dijo: —Cuando oren, digan así: “Padre, que siempre se dé honra a tu santo nombre.   Venga tu reino. “

Lucas 11: 1-2 PDT
(Énfasis del autor)

“Venga tu Reino” significa rendición voluntaria. Dios no te impone nada, sino que ofrece y espera respuesta.

Orar “venga tu Reino” es totalmente voluntario, no es solo pedir que Dios actúe en el mundo, es pedir “Que gobiernes mi vida.” La soberanía de Dios no anula nuestra responsabilidad, al ontrario, la consolida. Dios es soberano, pero no autoritario. Su Reino no se impone; se recibe.

Jesús nunca obligó a nadie a seguirlo, Él invitó, llamó, dio oportunidades y esperó respuestas. En su Reino no hay amenazas, se avanza cuando se decide vivir bajo su autoridad. El Reino de Dios es sinónimo de oportunidades.

Pero aceptar su soberanía significa rendición: escuchar su voz, aceptar su corrección, confiar aun cuando no entendemos, caminar en obediencia aun cuando no es fácil.

Rendirse ante su soberanía no viene con señales espectaculares, se manifiesta en lo oculto. Comienza en lo interno y se expresa en lo externo.

Hoy orar “venga tu Reino” solo tiene efecto cuando identificamos en qué áreas todavía gobierno yo y no Dios. Es imprescindible decidir qué es lo que necesito rendir, qué hábitos necesito alinear a su autoridad y cómo manejar mis tiempos de acuerdo a Su voluntad.

Seguramente, tu realidad y la mía sean muy similares porque estamos ocupados en nuestra rutina y calendario, bastante ajenos a Su soberanía, pero Dios no deja su plan por alcanzarnos. Su Gracia es constante y nos sigue habilitando, y cada día es una oportunidad para decir: “Señor, reina en mí.”

 

Ruth O. Herrera