Al día siguiente, Jesús decidió ir a Galilea. Encontró a Felipe, y le dijo: —Sígueme.Felipe era de Betsaida, el pueblo de Andrés y de Pedro. Felipe buscó a Natanael, y le dijo: —Hemos encontrado a aquel sobre el que escribió Moisés en la ley, y los profetas también escribieron acerca de él. Es Jesús de Nazaret, el hijo de José.Natanael le dijo: — ¡De Nazaret! ¿Acaso de allí puede salir algo bueno? Felipe dijo: —Ven y lo verás.
Juan 1:43-46 (PDT)
Cuando te sucede algo bueno lo primero que querés hacer es compartirlo con aquellos que amas, tu familia, amigos, compañeros. Sucede todo el tiempo. Dos amigos se encuentran y charlan y tal vez surja algún comentario casual del tipo: ¡Te ves muy bien, más delgado, en forma! A continuación, seguramente el halagado le responda dándole los datos de la dieta que sigue o el gimnasio al que asiste. Es lo que coloquialmente llamamos «el boca a boca».
Aún en estos tiempos de alto desarrollo tecnológico esta sigue siendo la mejor publicidad para cualquier profesional, negocio o producto. No hay nada más atrayente que ver cambios positivos en los que conocemos. Inmediatamente queremos conocer el secreto…
La historia de hoy nos cuenta que Jesús encontró a Felipe, lo vio y lo invitó a ser su amigo y seguirlo. Felipe enseguida llamó a su amigo Natanael para compartir con él esta noticia.
¡Había encontrado al Mesías prometido y además formaba parte de su círculo de amigos! Esto sí era una gran noticia, porque no solo había conocido al Mesías… lo mejor era que lo había invitado a ser parte de su círculo íntimo. Como si hoy te cruzaras con una gran personalidad, alguien a quien todos quieren conocer, y te llamara por tu nombre para invitarte una cena personal… seguro lo publicarías en tus redes sociales.
Para Felipe ese encuentro era algo excepcional y compartirlo era lo mínimo que podía hacer….
Pero Natanael al enterarse de dónde era Jesús tuvo sus reservas y prejuicios. Se ve que Nazaret no tenía buena fama, pero su amigo dio un paso más y lo invitó a comprobar en primera persona su propia alegría: «Ven y lo verás»
¿Cuántas cosas importantes y no tanto compartimos con la gente? Hoy en día la intimidad es cada día menos íntima. Muchos postean qué comen, que compran, los viajes increíbles o simplemente la parada del colectivo rumbo al trabajo. Desde las “celebridades” hasta las personas más desconocidas comparten el día a día, o al menos ciertas cosas de relativa importancia.
Hace casi 20 años atrás agendábamos las fechas importantes, los nacimientos o cumpleaños, ahora las redes sociales nos anticipan a quien tenemos que felicitar, y por tener tanta información lo que no deberíamos hacer es callarnos.
Hoy podemos alcanzar a muchos amigos, cercanos y no tanto, compartiendo el cambio que nuestra vida experimenta al haber conocido al Mesías.
Vos y yo ya somos amigos de Jesús, tal vez desde hace mucho tiempo y tenemos en nuestro alrededor personas como Natanael que nos conocen y nos aman, y quizás también tienen sus prejuicios culturales, religiosos, ideológicos, emocionales… Declará este tiempo como tiempo oportuno para animarte a invitarlos a ver a Cristo, aprovechá todas las oportunidades y todos los medios a tu alcance. El Señor ya está trabajando en ellos y quiere incluirlos también. Orá, pedile al Espíritu Santo que derribe toda barrera que se haya levantado en sus vidas y luego insistí una vez más para invitarlos a conocer al Mesías…
