Ver la vida diferente

Como está escrito: «Te he puesto por padre de muchas naciones.» Y lo es delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no existen, como si existieran.

Romanos 4: 17 RVC
(Énfasis del autor)

Hace tiempo atrás se presentó una obra musical del Quijote. Era una comedia musical en la que el protagonista, el Quijote, en lugar de ser un hombre que no quiere enfrentarse con la realidad, el autor lo considera como ejemplo de aquel que siempre ve lo mejor de su prójimo y se esfuerza por alcanzar sus ideales. 

Esta obra pone en boca de Cervantes esta afirmación: “Es cierto que soy culpable de la acusación de ser idealista, nunca he tenido la valentía de no creer en nada”.

En el drama musical como en la obra de Cervantes, Quijote concibe el proyecto extraño de hacerse caballero andante y salir a corregir todos los males del mundo.

Algo similar ocurre cuando alguien acepta a Cristo como Señor y Salvador y en su primer amor siente el impulso y cree que puede comerse el mundo, después… se acomoda suavemente y genera “su zona de comodidad”.

Este Quijote no se acomoda, dice que para él lo más importante en la vida es continuar la búsqueda y entona una hermosa canción que se llama “El sueño imposible”. 

Depende de cómo mires, depende de los lentes que uses. Si siempre ves lo perdido, lo negativo de los demás, solo la corrupción que hay en el mundo, si ves siempre todo de color oscuro es muy difícil que veas lo que no es como si fuera. Si siempre los demás tienen la culpa, o si todo el tiempo sos el centro del universo, o vas a proyectar lo negativo… Dios te tiene que cambiar tus lentes. Dios quiere cambiar tus lentes.

Terminemos esta semana reflexionando con algunas preguntas que pueden ser respondidas en una charla con Papá:

¿Cómo querés ver la vida hoy?

¿Cómo interpretás la realidad?   

¿Cómo interpretás la realidad de la iglesia?  

¿Qué visión tenés de la vida que tenés por delante?

Es una cuestión de ver, es una cuestión de cómo estás viendo y cómo decidís ver la realidad.

Quienes saben pelear sus batallas son quienes han visto y comprobado la sanidad del Señor.

 

Pastores Hugo y Ruth Herrera