Ver sin visión

En ese tiempo vivía en Zorá un hombre de la tribu de Dan, llamado Manoa. Su esposa no podía tener hijos, pero un día un ángel se le apareció y le dijo: «Aunque no has podido tener hijos, porque eres estéril, ahora vas a quedar embarazada y tendrás un varón. Desde su nacimiento dedicarás tu hijo a Dios como nazireo. Por eso no debes beber vino ni otras bebidas fuertes, ni comer comidas impuras, y al niño nunca se le debe cortar el cabello. Ahora los filisteos dominan a los israelitas, pero con este niño comenzará su liberación».

Jueces 13: 1-5 TLA

Sansón fue diseñado para cumplir una misión trascendente para su pueblo, pero a lo largo de su vida no la pudo sostener y tropezó una y otra vez consigo mismo.

Sus planes y deseos no siempre coincidían con los de Dios. Era portador del llamado y tenía las herramientas para llevarlo a cabo, aun así llegó al final de su vida casi sin cumplirlo.

Fue concebido para el liderazgo, pero no pudo retener la visión, y paradójicamente murió ciego.

Todos pensamos en nuevos proyectos, por eso necesitamos ¡visión de Dios! Hace algún tiempo compartí una historia que me impactó mucho y quiero refrescarla más que por lo que expresa, por quien lo dijo…

Helen Keller nació sana, pero a causa de una grave enfermedad, a los diecinueve meses de edad perdió la vista y la audición, lo que le impidió desarrollar el habla durante sus primeros años de vida. Cuando cumplió seis años, sus padres contrataron a una institutriz irlandesa, Ann Sullivan, quien le enseñó el lenguaje de los sordomudos.

El proceso fue muy difícil ya que la niña era muy tosca e irascible, pero la visión, el compromiso y la insistencia de Ann marcarían un giro radical en su vida.

Hellen superó barreras casi imposibles porque aprendió a creer en sí misma y en su maestra.

Completó sus estudios especiales en la institución Horace Man School para sordos, de Boston, y en la Wright-Humason Oral School, en Nueva York. No solo aprendió a hablar, leer y escribir, sino que se capacitó para cursar estudios superiores. Siempre acompañada por Ann Sullivan, desde 1900 hasta 1904 completó su formación en el Radcliffe College, donde se graduó con la mención «cum laude».

Viajó por Europa y África dando conferencias. También fue escritora  y a través de sus libros provocó a miles a enfrentar las peores situaciones sin declinar el “Plan Maestro”

Su vida es una tremenda inspiración para quien necesite afianzar sus metas y cumplir con la misión que Dios diseñó.

Cuando le preguntaron a Helen Keller qué podría ser peor que haber nacido ciega, contestó: “Tener vista… sin visión”.

De una u otra forma siempre tenemos algún proyecto en mente. Creo que todos durante 2020/2021 hicimos cosas pendientes o empezamos algo nuevo; remodelamos, pintamos, cambiamos o modificamos, finalmente pudimos hacer algunas tareas que habíamos dejado de lado por falta de tiempo.

Hoy más que nunca tenemos conciencia de que el futuro es incierto, está claro que nadie puede tener certeza sobre lo que sucederá mañana, sin embargo lo bueno es que sabemos en Quién hemos confiado, Él siempre está a nuestro lado y conoce lo que ha de venir. Nosotros andamos como a ciegas, pero Nuestro amado Jesús tiene nuestro futuro diseñado.

Él puede diseñar lo que habrá de suceder en el día de mañana, por eso aún las circunstancias que para nosotros son un enigma, pueden formar parte del plan de Dios. Nuestra tarea es descubrir ese plan en las charlas cotidianas con Papá.

Tal como sucedió con Sansón nuestro embrión vieron Sus ojos, por eso podemos seguir confiando…

Ruth O. Herrera