Voluntades enfrentadas

Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.

Filipenses 3:7 RV1960

(Énfasis del autor)

 

¡Es demasiado difícil! ¿Quién quiere renunciar a lo bueno, a la ganancia? ¿Renunciarías a las conquistas ganadas porque hay otro plan, el de Dios? Entrega versus voluntad.

 

Por amor a él, he desechado todo lo demás y lo considero basura a fin de ganar a Cristo y llegar a ser uno con él.

Filipenses 3: 8b NTV

(Énfasis del autor)

 

La resistencia a la rendición total encuentra sus raíces en la naturaleza humana. Desde los tiempos de Adán y Eva en el Edén, la humanidad lucha con la tendencia a querer ser «como Dios, conociendo el bien y el mal». La autonomía y el control se arraigan profundamente en nuestro interior. Nos cuesta soltar las riendas de nuestras vidas y permitir que Dios dirija el curso.

Esta resistencia seguramente se alimenta en el miedo a lo desconocido y al fracaso. Tememos perder nuestra identidad, nuestras comodidades, o incluso nuestras aspiraciones. Entregar el control total a Dios puede parecer amenazante, perder lo que valoramos profundamente en dimensiones humanas es casi inconcebible.

De una u otra manera, en lo más íntimo, aún amando a Dios luchamos por mantener nuestro propio reinado en lugar de entregarle a Papá todo el control. Todo lo que nos rodea grita “No pierdas el control.”

 

El apóstol Pablo lo expresó de manera vívida cuando escribió sobre la lucha entre la carne y el espíritu, la pelea entre la voluntad de Papá y nuestra voluntad. Nos encontramos divididos entre nuestras propias elecciones y la invitación de Cristo a tomar nuestra cruz y seguirlo.

La dureza a someternos totalmente a la voluntad de Dios a menudo se manifiesta cuando tratamos de conciliar la fe con la rutina y obligaciones que necesitamos sostener para subsisitir.

 

“En el Señor tenés la convicción de que Dios te ha llamado, entonces empezá a tomar decisiones, prepará tu alma para lo que viene… Porque vas a tomar decisiones. Mucha gente en la Biblia tomó decisiones que implicaron el futuro prometido por Dios y alcanzaron ese futuro. Es el caso de Rut que en un momento complicado en la vida le dice a su suegra: Sabe Dios que no te dejaré, tu pueblo será mi pueblo”. Ella tomó una decisión difícil al elegir renunciar a su vida.  Como también lo hizo Pablo, de no tener en tanto la estima propia sino mirar al encargo que Dios le hizo.

Creo que nosotros tenemos que tomar una decisión…”

Pastor Hugo Herrera

 

Necesitamos descubrir, reconocer y confrontar nuestras resistencias internas y lo que nos es más complicado dejar. La decisión de ceder ante la voluntad de Dios implica examinar nuestras motivaciones, temores y deseos, y alinearlos con la verdad bíblica. No es humanamente sencillo porque es una decisión que nos cambia totalmente.  Por eso necesitamos en intimidad desarrollar la fortaleza en Dios para vencernos a nosotros mismos.

Este es un proceso que todos transitamos, así que eso compartir nuestras luchas y triunfos con amigos y hermanos nos brinda apoyo, ánimo y la perspectiva necesaria para rendirnos totalmente en Sus brazos.

Ruth O. Herrera