Volvamos a la Casa de Dios

Haré con ellos una alianza eterna: me comprometeré a no dejar nunca de hacerles bien, y les llenaré del deseo de honrarme y de no apartarse nunca de mí.

Jeremías 32:40 (DHH)

Yo quiero decir sobre la iglesia, quiero profetizar sobre la iglesia que vendrá una palabra de Dios, que saldrá de la boca de Dios, que hará lo que Él quiera y será prosperada porque Él la envió y la enviará para eso.

¡Qué bueno que estemos juntos! nos tenemos que decir unos a otros “volvamos a la Casa del Señor” no solo para aquellos que están del otro lado de la pantalla y ven el culto online, sino animarnos a volver a vivir este sentido de comunidad, de cercanía. Volvamos al corazón de Dios.

Desde hace ya unos años que este es un nuevo tiempo nuestro ministerio y se llama La Casa del Padre porque la propuesta es que la iglesia está llamada a ser como el Señor que abraza a aquel que está perdido, que piensa en el que tiene dificultades, que está cerca de aquellos que sufren, que también se goza con el que está alegre y llora con el que llora. Ese es el abrazo de Papá, esa es una verdadera comunidad de amor, aquella que cuando aparece la adversidad en tu vida no es indiferente, sino que como grupo, como familia participa de tu dolor. Si bien no podemos entrar en tu historia y cambiarla, participamos de tu dolor y te acompañamos, como vos participas del sufrimiento de otros, por eso esta mañana en función de lo que viene yo te digo: “volvamos al corazón de Dios”.

Pastor Hugo Herrera

La Escritura se refiere a nosotros, el pueblo de Dios como la familia de la fe, y como familia tenemos la genética de nuestro Padre.  Él dice que nunca va a dejar de hacernos bien y el apóstol Pablo nos recomienda actuar de la misma manera.

No debemos cansarnos de hacer el bien. Si no nos rendimos, tendremos una buena cosecha en el momento apropiado. Siempre que podamos, hagamos el bien a todos, especialmente a los que pertenecen a la familia de la fe.

Gálatas 6:9-10 (PDT)

En tiempos de individualismo extremo la iglesia constituye una comunidad donde todos y cada uno somos valiosos y necesarios y tenemos múltiples oportunidades de hacernos bien unos a otros. Las palabras de afirmación y aliento, la ayuda en el momento oportuno, el acompañamiento amoroso y cercano son formas en que la Palabra se hace viva y siembra semilla que dará fruto en el momento oportuno.

Cada día el Señor nos presenta distintas oportunidades para bendecir a alguien que lo necesita, y a lo mejor ni siquiera se atreve a pedirlo. Ser la imagen de Cristo, para escuchar, acompañar, llorar, reír, y ser compasivos es una decisión diaria. Es que empatizar con el otro no suele ser fácil porque duplica nuestra carga, es muchas veces fatigoso, por eso el apóstol escribió “nos se cansen de hacer el bien”. Tenemos que descubrir cómo ser nosotros mismos en primera persona “La Casa de Papá”, y estar tan cerca como nos sea posible de quien lo necesite.

Esta es la primera semana del año… nuestro deseo y oración es que puedas pensar, planear y descubrir como hacerlo.

Papá se comprometió a no dejar nunca de hacernos bien. Tu desafío y el mío es ir en esa misma dirección.

Mónica Lemos