Es mejor ser dos que uno, porque ambos pueden ayudarse mutuamente a lograr el éxito. Si uno cae, el otro puede darle la mano y ayudarle; pero el que cae y está solo, ese sí que está en problemas.
Eclesiastes 4:9-10 NTV
“Guarda tus miedos para ti, pero comparte tu inspiración con los demás”
Robert Stevenson
La verdad que esta frase, me genera un cierto “ruido” o “contrariedad” a esta altura de mi vida.
Crecí en una cultura donde las cosas “negativas” se tenían que guardar o esconder del resto, por que “eran cosas privadas”, que “no teníamos que andar ventilando o molestando a los otros con eso”. Por el contrario la idea era andar por la vida con “carita de feliz cumpleaños”.
Eso generó en mi una creencia de “auto suficiencia”, “todo lo puedo o tengo que soportar solo”, etc…
Mirando para atrás, me di cuenta que eso provoco en mí varios “temas no resueltos” en mi vida, cosas que fui cargando en mi mochila sin resolver. Hasta que descubrí en mi formación de Coach la palabra “vulnerable”….
Según una definición: “Ser vulnerable implica fragilidad, una situación de amenaza o posibilidad de sufrir daño.”
Esto me llevo a replantear mi creencia, y distinguir que no me estaba ayudando a transitar la vida como a mí me gustaría. Me saque la “capa de Superman” y automáticamente se cayeron varios “lastres” (o cargas pesadas) de mi mochila.
También me llevo a poder “conectar” mejor con las personas que me rodeaban, a empatizar más con ellas, el compartir mis amenazas o miedos, me ayudaron a ver que llevar la carga de a dos o más… ¡es más fácil! Además sospecho que me empezaron a ver como “mas humano” jeje… -“ah.. a este tipo también le pasan cosas!”
La paradoja de esto, dado el feedback de los que me rodean, es que inspiré a otros más siendo vulnerable, que cuando me guardaba las cosas para mi mismo… tal cual lo dice Eclesiastes 4: 9-11
Todos somos vulnerables pero muchas veces nos cerramos y no hablamos con nuestras parejas, familiares o amigos. La consigna es “no cargarlos con nuestras cosas” y lo que vamos logrando es alejarnos de ellos lentamente.
¿Y si en ves de eso decidís abrirte al otro y contar tus luchas, miedos o amenazas? Seguramente compruebes que de a dos, tres o más, las cargas se hacen más ligeras.
¡Hoy puede ser el primer día de un camino nuevo! ¡Vos decidís!
Te invito a que reflexiones por unos minutos si hay alguna creencia, alguna regla, algún modelo interno que te este “atando” o “siéndote carga”. Animate a desafiarla y pedile a Dios que te haga libre.
Es mejor ser dos que uno, porque ambos pueden ayudarse mutuamente a lograr el éxito. Si uno cae, el otro puede darle la mano y ayudarle; pero el que cae y está solo, ese sí que está en problemas. Del mismo modo, si dos personas se recuestan juntas, pueden brindarse calor mutuamente; pero ¿cómo hace uno solo para entrar en calor? Alguien que está solo puede ser atacado y vencido, pero si son dos, se ponen de espalda con espalda y vencen; mejor todavía si son tres, porque una cuerda triple no se corta fácilmente.
Eclesiastes 4: 9-12 NTV
Pastor Gabriel Nonini
