¿Y ahora qué hacemos?

Jesús les dijo: —Denles ustedes de comer.

Marcos 6: 37 TLA

 

Cansancio y cambio de planes… ¿hasta cuándo tenían que esperar los discípulos para tener ese tan ansiado descanso con Jesús? Pero eso no fue lo más difícil, porque después de una jornada muy agotadora, Jesús parecía no reconocer los que les pasaba.  Y cuando ya era hora de despedir a la multitud… la situación empeoró.

 

Los discípulos no podían salir de su asombro. ¿Por qué ellos se harían cargo de miles de personas? Semejante situación era inconcebible.

La reacción ante el pedido… “denles ustedes de comer” no fue muy amistosa.

“Que se vayan antes de que oscurezca” “Son demasiados” “No es justo” “¿Por qué nosotros?”

“No, Señor. Imposible, es una locura. Ellos vinieron por sí mismos”.

 

Pero Jesús los provocaba para que al ver el milagro fueran realmente conscientes de lo que pasaría en el futuro, porque todavía tenían mucho por ver y experimentar.

Jesús  produjo un impacto en cada uno de ellos cuando les dijo: “La gente tiene hambre, resuélvanlo”.

 

El Maestro sabía el final, sus recursos eran y son ilimitados. Los milagros siempre eran y son provocados para afianzar la fe, cambiar vidas y acercar el Reino de los cielos. Los discípulos, en cambio, no tenían una solución posible.

Juan al relatar el mismo episodio presenta explícitamente la reacción de uno de los discípulos…

 

Cuando Jesús vio que mucha gente venía hacia él, le preguntó a Felipe: —¿Dónde podemos comprar comida para tanta gente? Jesús ya sabía lo que iba a hacer, pero preguntó esto para ver qué decía su discípulo. Y Felipe respondió: —Ni trabajando doscientos días ganaría uno suficiente dinero para dar un poco de pan a tanta gente.

Juan 6: 5-7 TLA

(Énfasis del autor)

 

No había ninguna posibilidad humana y aun así Jesús les proponía que resolvieran la situación. Buscaron recursos y solo encontraron a un niño que les prestó 5 panes y 2 peces, no era nada ante semejante demanda… entonces  recurrieron al Señor de señores.

 

Luego Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados, miró al cielo y dio gracias a Dios. Después partió los panes, y los dio a los discípulos para que los repartieran entre toda la gente; lo mismo hizo con los dos pescados.

Marcos 6: 41 TLA

 

Buscar esa pequeña provisión, llevarla a Jesús, organizar la cena, acomodar por grupos a la multitud, repartir el milagro y después recoger el sobrante. Todo fue también parte del milagro porque se involucraron, obedecieron, creyeron, dejaron sus planes por otro superior… alimentar a la multitud.

 

Es seguro que nunca tengas que alimentar a 5000 personas sin tener recursos, pero sí es muy probable que el Espíritu Santo te guie a bendecir, responder e intervenir en situaciones que claramente te exceden y tratar de solucionar circunstancias que sobrepasan tus posibilidades. Esos son los momentos en que tenés que recordar esta historia. Los discipulos no tenían nada… pero estaban con Jesús y eso era lo único que necesitaban.

Este es un tiempo en que todos somos desafiados a creer en milagros porque las necesidades alrededor nuestro y las propias son un desafío continuo. Es normal que sintamos que los problemas nos exceden… y cada vez hay menos recursos materiales y naturales.

¡Es tiempo de recurrir a Jesús por nuevos milagros y estar dispuestos a obedecer y arriesgarnos!

Ruth  O. Herrera