Las armas que usamos no son las del mundo, sino que son poder de Dios capaz de destruir fortalezas. Y así destruimos las acusaciones y toda altanería que pretenda impedir que se conozca a Dios. Todo pensamiento humano lo sometemos a Cristo, para que lo obedezca a él, y estamos dispuestos a castigar toda desobediencia, una vez que ustedes obedezcan perfectamente.
2° Corintios 10: 4-6 DHH
(Énfasis del autor)
A veces, nuestra fe se desmorona cuando no vemos resultados, aun sabiendo que no está fundada en los resultados, porque si no… no sería fe.
Tomá un momento antes de seguir leyendo… solo un minuto, y buscá en tu interior, examiná tus pensamientos al responder las siguientes preguntas: ¿Se opaca tu fe cuando no ves lo que deseás ver de parte de Dios? En los tiempos difíciles, ¿la oración pierde valor en tu vida?
El apóstol Pablo conocía por experiencia propia el tremendo valor de mantener la fe en tiempos complicados y de pruebas. Era un hombre expuesto a todo tipo de ataques y persecución, que luchó para seguir sin que su fe flaqueara, por eso, al escribirle a la iglesia de Corinto les dice:
Es verdad que vivimos en este mundo, pero no actuamos como todo el mundo, ni luchamos con las armas de este mundo. Al contrario, usamos el poder de Dios para destruir las fuerzas del mal, las acusaciones y el orgullo de quienes quieren impedir que todos conozcan a Dios.
2° Corintios 10: 3b -5 TLA
En este año, que se acerca al final, vivimos como familias y como iglesia tiempos difíciles. Pero seguimos adelante, creyendo en milagros y esperando una temporada de mucho fruto porque somos parte del Reino de Dios y deseamos su obrar. Tu fe alimenta la fe de otros, y los demás sostienen tu fe. Si estás dispuesto/a, mirando lo que no es como si fuera podés ser quien potencie a otros.
¿Estás dispuesto, dispuesta a tomar conciencia de que sos parte de un Reino de Fe? No le pertenece a los Pastores, a los líderes, o “a los ungidos”, todos estamos llamados y sellados por el Espíritu Santo.
… ¿Creés que Dios puede obrar a través de tus manos y bendecir a través de tu boca? ¿Lo creés realmente?
Si reconocés el valor que tenés en el Reino y que Dios te dio herramientas sobrenaturales, entonces decile ahora al Señor: “Yo lo creo y soy parte”. Creo que unido, unida al Espíritu Santo y en comunión con la iglesia, todo lo que diga será usado por Dios, no solo para mi bien sino para bien de los otros. “Me determino a hablar bien, a apoyar y ser parte del Reino de Dios en mi congregación”.
Creé en la dependencia del Espíritu Santo y no en tus propias fuerzas o criterios, porque “las armas de nuestra batalla no son nuestras, no se gastan, ni tienen fecha de vencimiento”.
Lo que el apóstol dijo en este pasaje no es una estrategia de ayuda a los demás, ni de autoayuda, creemos que las armas de nuestra milicia no son carnales sino que son poder de Dios capaces de destruir fortalezas. Estamos embarcados en seguir adelante y llenos de expectativas por lo que el Señor puede hacer este año. Nuestro Dios va a abrir caminos donde no los hay y hará correr ríos en nuestros desiertos… nosotros podemos articular sus milagros si creemos y dependemos solo de Él.
Ruth O. Herrera
