Dios amó tanto a la gente de este mundo, que me entregó a mí que soy su único hijo.
Juan 3:16 TLA
Cuando hablamos de amor se nos forma una sonrisa en la cara. Tal vez nos acordamos de momentos muy lindos, felices, momentos de abrazos, besos, de mucho cariño, o de mimos por parte de los abuelos, regalos.
Es que hablar de amor es hablar de cosas lindas y buenas.
Hay un amor que supera todos los abrazos que podemos tener o dar, supera los muchos “te quiero” que hemos escuchado, supera todo aquello que hemos hecho o todas las acciones que podemos hacer a los demás.
El amor que Dios nos da es un regalo para que vos y yo seamos libres, seamos mejores cada día, seamos diferentes.
Jesús es nuestro regalo, Él vino a vivir a la tierra para amarnos y es un gran regalo que recibimos.
Parece increíble, pero lo hizo por vos y por mí. Jesús conoce tu nombre y el mío porque el amor de Dios no es solo para algunos, no fue para un continente o algunos países. La Biblia dice que Dios amó muuuucho al mundo, y, si sabes leer lo encontrás en Juan 3:16.
Así que, ese amor también te toca a vos.
A veces nos sentimos solos, o creemos que nadie nos ve. Otras veces alguna situación que nos hace sentir que no somos importantes. Por eso es muy bueno que no te olvides que Dios por amor a vos envió a su hijo, Jesús.
Tu vida vale mucho. Sos como una piedra preciosa.
No tengas miedo de disfrutar de este amor perfecto. Jesús nunca te va a decir ni a recordar las veces que no te portaste bien o hiciste algo no tan bueno.
Así que no dejes de disfrutar de Su verdadero y perfecto amor. Dale anímate porque hoy es un gran día para estar feliz.
Al terminar de leer hagamos juntos esta oración:
Gracias Jesús por tu amor, gracias porque viniste por mí, gracias porque resucitaste y hoy estas a mi lado.
