»Miren los pajaritos que vuelan por el aire. Ellos no siembran ni cosechan, ni guardan semillas en graneros. Sin embargo, Dios, el Padre que está en el cielo, les da todo lo que necesitan. ¡Y ustedes son más importantes que ellos!
Hace poquito festejamos el inicio de un nuevo año…
La semana pasada, en el devocional, pensamos en ser agradecidos y aprender a encontrar cosas por las cuales darle gracias a Dios. Eso me hizo pensar y recordar algunas cosas de cuando yo era chica…
Cuando tenía más o menos 8 años, había muchas cosas de las que no me tenía que preocupar. Por ejemplo, a la mañana me levantaba y pensaba qué ropa quería ponerme. Abría el ropero, elegía y listo. Si la ropa estaba sucia, la dejaba para lavar, y al otro día había otra limpia esperándome. Yo no lavaba la ropa, alguien ya la había lavado y guardado por mí.
Pasaba algo parecido con la comida. Alguien gritaba: “¡a poner la mesa!”, y con mis hermanos a veces discutíamos para ver quién la ponía. Pero la comida ya estaba hecha. Alguien se había preocupado por comprarla, cocinarla y servirla.
También había otras cosas de las que no me ocupaba, por ejemplo: anotarme en el colegio o sacar un turno para ir al médico. Yo no hacía nada de eso. Siempre había un adulto que se ocupaba por mí.
Ahora que soy grande y tengo hijos, muchas de esas cosas me toca hacerlas a mí: cocinar, lavar la ropa, cuidar a mis hijos más chicos y sacar turnos médicos.
Pero aun así, me di cuenta de algo muy importante: ahora tampoco estoy sola.
Hay alguien que se ocupa de mí todos los días y es Jesús.
Él se encarga de que nada me falte.
Él se ocupa de que me sienta amada siempre.
Él preparó esta familia con la que vivo y comparto mi vida.
Por todo eso, hoy le doy gracias, sabiendo que Él siempre cuida de nosotros y que ya tiene preparadas muchas cosas para este nuevo año que comienza.
Y cuando algo me preocupa o me falta, oro, como Jesús nos enseñó, confiando en que Él siempre cuida de mí.
Qué bueno es que hoy digamos juntos: ¡GRACIAS JESÚS POR CUIDARME!
