Lo viejo quedó atrás

Lo viejo quedó atrás

En el devocional anterior leímos una frase muy especial que escribió Pablo:

«Por lo tanto, si alguno es amigo de Jesús, es una nueva creación.
¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!»
2 Corintios 5:17

Quizás cuando leemos este versículo pensamos en cambios muy grandes, como el que vivió Pablo. ¿Te acordás que perseguía a los cristianos? Como le paso a él, Jesús puede transformar una vida por completo. 

Pero también hay cambios más pequeños que suceden todos los días.

Por ejemplo, cuando respondemos mal… ahora hacemos el esfuerzo de hablar con respeto.

Cuando buscábamos echarle la culpa a otro… podemos elegir decir la verdad.

Cuando no queremos perdonar … Jesús nos ayuda a hacerlo. 

Eso nos pasa cuando Jesús es nuestro amigo y nos ayuda a cambiar. 

¿Qué significa lo que dice este versículo?: «lo viejo ha pasado».

No significa que olvidamos todo lo que hicimos o que de un día para otro nos volvemos perfectos. Significa que ya no tenemos que hacer lo mismo que antes.

Jesús nos invita a aprender una nueva forma de vivir.

A veces «lo viejo» aparece cuando nos enojamos, cuando queremos tener siempre la razón o cuando pensamos solamente en nosotros. Pero Jesús nos muestra «lo nuevo»: la paciencia, el perdón, la verdad, la bondad y el amor.

Por eso cada día tenemos nuevas oportunidades para elegir. Tal vez hoy te pasó algo en la escuela que necesitas cambiar. Quizás peleaste con un amigo o en tu casa con tu hermano o hermana. O tal vez te costó obedecer… y, cuando esas cosas suceden, podemos preguntarnos: ¿Estoy reaccionando con la vieja de ser o con loa nueva?

La buena noticia es que no estamos solos. El mismo Jesús que transformó la vida de Pablo también quiere ayudarnos a nosotros.

No importa si hace muchos años que conocemos a Jesús, o si recién estamos empezando a conocerlo. Cuando somos amigos de Cristo, Él sigue ayudándonos todo el tiempo.

Cada día nos ayuda a parecernos un poquito más a Él. Por eso, cuando termine este día, podemos detenernos un momento y preguntarle a Jesús: ¿Qué cosas hice hoy que reflejan lo nuevo que estás haciendo en mí?

Jesús no se cansa de ayudarnos a crecer. Cada día con Él es una nueva oportunidad para seguir cambiando.