Mi Dios envió a su ángel y les cerró la boca a los leones. No me han hecho ningún daño.
Daniel 6: 22
Que difícil se hace a veces prestar atención a alguien cuando empieza a contar
su historia o da muchas vueltas para pedirnos algo, entre tantas palabras ya
perdimos el hilo de la charla.
Y no es que no nos interesa, es que algo nos distraemos y no nos damos cuenta
cuando dijo lo importante. Creo que muchas veces nos a pasado a todos.
Se que una buena comunicación tiene que ver con dos pasos muy importantes,
una persona que hable y otra muy dispuesta a escuchar y responder. A veces cuando hablamos con mamá y le contamos lo que paso en el cole, ella nos presta atención, pero como está preparando algo para comer nos vuelve a preguntar ¿Cómo te dijeron?, o ¿Qué te dijo la seño?, aunque ya se lo dijimos.
En nuestra Biblia hay muchas historias de buena comunicación que tuvieron los
grandes profetas con Dios. Daniel desde muy joven hablaba con Dios. ¡Vos y yo sabemos como hablar con Dios, muy bien! Es a través de la oración, es decir que Daniel siempre oraba y lo hacía por su vida, por sus amigos, por el país, siempre estaba en comunicación con Dios y Él siempre lo escuchaba. Muchas veces solo le
hablaba para darle gracias por todo.
Daniel oraba cuatro veces al día, abría su ventana y todas las personas que pasaban lo veían orar a Dios. ¡Qué bueno es saber que Dios nos escucha!
Un día el rey de esa ciudad había dado una ordenanza a todo el pueblo y como Daniel no la cumplió, porque significaba dejar de orar, unos soldados muy malos acusaron a Daniel con el rey. El castigo era tirar a Daniel al pozo de los leones, así que allí llevaron a Daniel.
Pero como Daniel tenía muy buena comunicación con Dios, y siempre lo obedecía, oró en el pozo y Dios lo escuchó. ¡uahuuu, los leones no le hicieron nada!
Que bueno es saber que Dios nos escucha, aun en los lugares más difíciles o
más oscuros que estemos. No necesitas repetirle una y otra vez lo que te pasa, solo tenés que hablar con Él con sinceridad, contarle incluso aquello que te da vergüenza, y agradecer todo lo que tenés. Y si te falta algo solo tenés que contarle a Dios que necesitas.
Pero lo más importante es que hables y que empieces a tener una buena
comunicación con Dios. Es importante saber que Dios no te va a decir ¡espera que
estoy ocupado! O aguántame cinco minutos que termino con algo. Dios ya está
listo para escucharte. Tenés que saber que Dios siempre te esta esperando aun cuando te olvidas de orar.
Una buena comunicación hace a un buen hijo de Dios.

Leave a Reply