Pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre glorioso, les dé el Espíritu de sabiduría y de revelación, para que lo conozcan mejor. Pido también que les sean iluminados los ojos del corazón para que sepan a qué esperanza él los ha llamado, cuál es la riqueza de su gloriosa herencia entre los santos, y cuán incomparable es la grandeza de su poder a favor de los que creemos
Efesios 1: 17-19 NVI
Esta es una época difícil, no hay fórmulas, no es que porque vos ahora estás sufriendo vas a ser un tipo extraordinario el día de mañana. El sufrimiento a todos nos llega en algún momento y es bueno que entendamos que el tiempo, como dice Pablo, es corto. Tenemos esta vida para vivir y debemos revisar si no tenemos que reinventarnos, sobre todo en tener otra actitud, no solo hacia los demás sino hacia nosotros mismos.
Vivimos un tiempo muy traspasado por la desilusión, por el desánimo y, sobre todo, por la duda que en el fondo tiene su caldo de cultivo en la desconfianza. Hay mucha desilusión en nuestro interior.
Ahora, lo cierto es que muchas personas aunque te parezca raro están desilusionadas de sí mismas. No lo confiesan, ni lo han hecho consciente, pero quisieran ser otros. Es como si estuvieran cansados de ser quienes son.
Bueno, hay una gran oportunidad porque somos la obra inacabada de un Dios creador.
Creo que este año pasado fue una gran escuela para muchos. Sacó lo mejor y lo peor de la gente. Hay básicamente algo muy probatorio, una de las cosas que fueron claves en los últimos meses es nuestra relación con nuestro Dios, cuando no pudimos congregarnos y estábamos solos, se puso a prueba esa fortaleza de fe, la seguridad de en Quién hemos creído y la relación que tenemos con Él.
Yo deseo que el Señor se revele a tu vida, que no sólo ponga Su mano en vos para decirte «no temas que el futuro es mío» sino que también vayas a las revelaciones del Señor
Pastor Hugo Herrera
Pablo oraba por los creyentes de Éfeso y le pedía a Dios que les diera tres cosas:
-Espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo mejor
– Que seamos iluminados para saber a qué esperanza hemos sido llamados
-Cuán incomparable es la grandeza de su poder que actúa a favor de nosotros
En todo tiempo el Señor quiere revelarse a nuestra vida, y más aun, en el momento en que más lo necesitamos. Sumergidos y hasta ahogados muchas veces por la realidad necesitamos un acercamiento al corazón de Dios, desprendiéndonos de nuestras propias visiones y voces internas.
Aun con muchos años en el camino del evangelio, siendo obreros y dedicando nuestra vida a Jesús necesitamos que oren por nosotros y nos acompañen a descubrir un rincón más profundo en la presencia del Espíritu.
Aunque somos verdaderos creyentes tenemos una gran necesidad de sabiduría celestial porque luchamos en mayor o menor medida con el temor, la ansiedad, la impaciencia y el cansancio físico y emocional que caracterizan este tiempo.
Hoy todos podemos decir que somos vulnerables… más de lo que creíamos. Necesitamos que intercedan por nosotros como Pablo lo hizo por los de Éfeso, conocer más a Papi, recordar y activar la esperanza en la que fuimos formados al creer en Jesús como el Salvador, y provocarnos unos a otros a caminar en la certeza del poder de Dios. Un poder que no depende de las “respuestas que recibimos o no recibimos” y no siempre sabemos capitalizar.
Cristianos sensibles a la realidad que nos rodea, pero más comprometidos con la realidad del Reino de Dios. Buscando acercarnos al mundo de hoy con una convicción inalterable.
Seamos hombres y mujeres que buscan la plenitud de Dios, pero personas reales, sin paradigmas religiosos que no nos permiten sentirnos débiles o de carne y hueso. Así es como nos vamos a poder acercar a los que sufren capaces de entenderlos, sin juzgarlos o acelerando sus propios procesos.
Aceptando que … hay una gran oportunidad porque somos la obra inacabada de un Dios creador.
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